22/10/09

ELECTRA




La temática de la tragedia Electra de Sófocles es, poco más o menos, la misma que la de Las coéforas de Esquilo: la venganza de Orestes sobre su madre Clitemnestra y sobre Egisto, asesinos de su padre. Algunas hábiles innovaciones, típicas de Sófocles, dan variedad al interés dramático, en especial el contraste entre las hermanas Electra y Crisótemis, de una heroica y desesperada voluntad de venganza frente a una resignada aceptación de la realidad.
Sófocles comienza a relatar la historia de Electra cuando Orestes ya está en Argos, listo para ejecutar la venganza. Pero es Electra quien se halla en el centro de la tragedia, aunque corresponda a Orestes llevar a cabo el acto; Electra con su humillada y atormentada existencia junto a los asesinos de su padre; Electra con su expectativa de venganza, única razón de su vida; Electra que, ante la noticia de la muerte de Orestes, decide cumplir por sí sola la acción gloriosa; Electra más implacable aún que Orestes en el momento decisivo, en que grita al hermano que vuelva a dar el golpe mortal.
En tal forma, el matricidio, que en Esquilo era un imperativo teológico y ético en trágico contraste con la ley natural, se torna aquí quizá más hábilmente motivado precisamente en la figura de Electra y trasladado a la esfera de la voluntad humana, en la que Sófocles pone concretamente el acento; pero resulta, justamente por ello, una motivación inhumana y hasta casi injustificada, en la cruel determinación de Electra.
La muerte del padre está ya lejana, y el caso de Electra es más bien, diríamos, un caso personal entre ella y su madre. Alguna alusión, como la de la fama que conseguirá ante los ciudadanos al cumplir su venganza, la muestra ligada a un heroísmo convencional y obligatorio con una exaltación que se queda más bien en pura expresión verbal.
Apolo le ordena a Orestes vengar la muerte de su padre asesinando a su madre y a Egisto, quienes, a su vez, han matado a Agamenón para vengar ofensas que sus familiares han padecido por responsabilidad de este rey. La venganza es ley divina pero ni semejante imposición ni el haber sufrido ser alejado desde pequeño del hogar por las intrigas de la madre impiden que, cuando está por realizar su deber, Orestes sienta dudas generadas por el amor filial: Pilades, ¿qué haré? ¿Huiré con horror de matar a mi madre?
Pílades recuerda a su amigo el mandato de Apolo y Orestes cumple con lo impuesto por los dioses. En cuanto lo realiza, empiezan a acosarlo, para castigarlo por ese crimen de sangre familiar, las Erinias, diosas vengadoras que persiguen a quienes atentan contra su propia familia.
El mismo espíritu de Clitemnestra las incita a ello. Apolo protege a Orestes, que no por ello deja de sufrir la locura que provoca la persecución de las Erinias. La Orestíada presenta a los dioses entonces enfrentándose, desautorizándose, amenazándose, porque tienen diversos criterios de Justicia. La diosa Atenea arbitra el dilema. Organiza un tribunal con los mejores ciudadanos y ellos votan si se ha de castigar a Orestes. El joven es absuelto.
Las Erinias, las "antiguas diosas", enfurecen: Ellas amenazan con asolar el suelo de Atenas, pero Atenea les promete templos y honores altísimos. Las diosas aceptan el ofrecimiento y Atenea dice:
Ciudadanos de Atenas, que vais a juzgar por primera vez en cau¬sa de sangre, mirad ahora la institución que yo fundo. En adelante subsistirá por siempre en el pueblo de Egeo este senado de jueces. (…) Oíd mi consejo, ciuadanos que habéis de mirar por la república: no rindáis culto a la anarquía ni al despotismo ...

Para poder comprender cabalmente la historia planteada, es necesario conocer los antecedentes de la historia de esta familia en conflicto por generaciones.

La historia de la familia Pelópida o Átrida
Hipodamia es una joven bellísima, cuyo padre no permite que se case. Pélope, uno de los muchos pretendientes de Hipodamia, logra ganársela en una competencia de carros gracias a las trampas de un cochero, Mirtilo. Pélope se lleva a Hipodamia y después de un tiempo mata al cochero de quien cree que intenta seducir a la joven. Hermes, padre de Mirtilo, cumple con la última voluntad de su hijo: que la descendencia de Pélope sea maldita.
Pélope engendra en Hipodamia dos hijos, Atreo y Tiestes, y en la ninfa Axíoque concibe a Crisipo. Cuando Atreo y Tiestes crecen, por pedido de su madre, asesinan a Crisipo. Pélope los maldice y destierra. Los jóvenes se refugian en Micenas, donde reina un rey sin descendencia. Siguiendo un mandato de los dioses, los habitantes de Micenas convocan a los hijos de Pélope para elegir un heredero al trono. Esta convocatoria desata la rivalidad de los hermanos. Atreo tiene un vellocino (una piel de oveja) de oro. Tiestes seduce a la esposa de Atreo, Aérope, quien entrega el vellocino a su cuñado-amante.
Por esto, frente a los micénicos, Tiestes propone que sea rey el que posea un vellocino de oro. Atreo, aconsejado por Zeus a través de Hermes, convence a Tiestes de considerarse verdaderamente rey si el sol repite una vez más su recorrido habitual (de este a oeste). Si el sol invierte su curso, Tiestes deberá admitir que el rey sea Atreo. En cuanto el confiado Tiestes acepta la propuesta, el sol se pone por el este.
Confirmado como rey, Atreo finge perdonar a su hermano la traición cometida con Aérope. Lo invita a un banquete. Mientras tanto, Atreo mata a tres hijos de Tiestes, los despedaza y prepara como manjar para servirle a su hermano. Una vez que Tiestes ya ha comido, Atreo le muestra las cabezas de los niños y lo destierra. Tiestes, por consejo de los dioses, fecunda a una de sus hijas, Pelopia, y así engendra a Egisto. Pelopia no sabe quién es el padre de su hijo y poco tiempo después se casa con su tío Atreo, quien cría a Egisto. Egisto crece y Atreo le encomienda el asesinato de Tiestes. El joven sale de Micenas en búsqueda de su víctima, pero se entera de que Tiestes es su verdadero padre. Vuelve al reino de Atreo, lo mata y devuelve el trono a Tiestes.
Atreo concibe en Aérope a Agamenón y Menelao, los héroes que encabezan la guerra griega que destruye a Troya. La leyenda cuenta que el motivo de esta guerra ha sido Helena, la mujer más hermosa del mundo, envidia de la misma Afrodita y esposa de Menelao, de quien la rapta el troyano Paris, guiado por ia diosa del Amor. Agamenón está casado con la hermana de Helena, Clítemnestra. Pero la ha forzado a ello, lo ha logrado a través de un crimen: Clitemnestra estaba casada con Tántalo, hijo de Tiestes; Tántalo y Clítemnestra ya tenían incluso un niño; Agamenón mata a padre e hijo y consigue de los hermanos de Clitemnestra una reconciliación que le permite el matrimonio, pero no repara el odio que la joven le profesa. De los hijos de la nueva pareja, los poetas trágicos griegos destacan a Ifigenia, Electra, Crisótemis y Orestes.
En un momento de la guerra de Troya, los barcos griegos no pueden avanzar hacia Asia Menor por falta de vientos, hasta que descubren que la diosa cazadora Ártemis es quien en realidad se les opone. Ella exige un sacrificio humano. El motivo varía según las leyendas: la causa del cruel pedido podría ser que Agamenón se ha Jactado de cazar una cierva mejor que la diosa, o que Atreo no le ha sacrificado a la hermana de Apolo el vellocino de oro o que Agamenón le ha ofrecido a la diosa el producto más bello del año en que nació Ifigenia. Es a esta precisamente a quien solicita la diosa. Agamenón accede y se profundiza el rencor de Clitemnestra, sometida por segunda vez a la pérdida de un hijo por las manos de Agamenón.
Mientras Agamenón está en Troya, Egisto y Clitemnestra se aman, unidos especialmente por un odio común a Agamenón. Cuando este vuelve de Troya y trae consigo a Casandra, troyana sometida a él por el triunfo guerrero, Egisto y Clitemnestra lo asesinan. Electra teme por la vida de Orestes, hijo varón de Agamenón y, por lo tanto, heredero legítimo al trono. Lo envía entonces en secreto a Estrofio, rey de Fócida, con un preceptor de confianza. En Fócida se cría Orestes en íntima y sincera amistad con el hijo de Estrofio, Pílades. Cuando es adulto Apolo le ordena vengar la muerte de su padre.
Sabemos que cuando Sófocles escribe y representa su Electra, el público ateniense ya ha visto en los teatros de su ciudad la Orestíada de Esquilo, quien junto con Euripides completa la tríada de los autores trágicos más trascendentes de la literatura clásica, los tres del siglo de Pericles.
Eurípides, después de Sófocles, también escribe una tragedia a la que titula Electra y otra, Orestes. Los textos de Esquilo, Sófocles y Eurípides (en ese orden) ponen la misma historia en escena, pero en diferentes momentos tanto del siglo V ateniense (el tiempo de los espectadores) como de la historia de los personajes. Cuando se representa la Orestíada (458 a.c.), la polis ateniense está consolidando su democracia y nuevas clases sociales acceden a las jerarquías políticas. Esquilo narra la historia de Orestes desde que Clitemnestra mata a Agamenón y la esposa asesina recuerda a Atreo.
La Electra de Sófocles se supone posterior al 442 a.c. Sófocles presencia la violencia de la guerra del Peloponeso, que sume la grandeza de Atenas en pestes, hambre y muerte. También ve la democracia tambalear frente a las dictaduras de oligarquías que aún aspiran al poder exclusivo. Los cambios que enfrenta la ciudadanía ateniense durante el siglo V son también Lingüísticos. Esto es importante porque con la lengua cambia la sociedad que se comunica con ella. La palabra escrita comienza a instalarse positivamente frente a la oral de la tradición en la segunda mitad del siglo. Ello influye en la política y la justicia: empieza a no considerarse ley lo que no está escrito y la manipulación de las leyes (orales) se reduce. Después de un brutal régimen oligárquico, se restablece en el 403 a.c. la democracia y se prohíbe a todo magistrado aplicar una ley que no esté escrita.

EDIPO REY


ANALISIS LITERARIO

EDIPO REY

Sófocles



I. ASPECTO BIBLIOGRÁFICO

I.1 Del Autor:

a) Datos bibliográficos

Sófocles nació en Colono, lugar que hoy pertenece a Atenas, en el año 496 a.C. aproximadamente. Recibió una esmerada educación ya que fue hijo de Sofilo, un fabricante de armaduras de buena posición.
Cuando contaba con dieciséis años fue elegido director del coro juvenil al celebrar la victoria de Salamina.(Batalla de las Termópilas. Victoria de los Griegos sobre el ataque Persa). En el 468 a.C. ganó el concurso teatral anual de Atenas venciendo a Esquilo, el favorito y ganador de los últimos años, de esta manera se dio a conocer como autor trágico y continuó con una brillante carrera literaria a la que aportó la introducción de un tercer personaje en la escena teatral para conseguir mejores diálogos y también dotó con características psicológicas y complejas a los héroes de las obras. Junto a Esquilo, Eurípides y sus amigos Heródoto y Pericles, es un representante de las Letras y la Historia de su época.
Falleció alrededor del año 406 antes de Cristo. Su muerte sucedió durante la guerra con Esparta y se cuenta que el ejército enemigo concedió una tregua para que sus funerales se celebren apropiadamente.
b) Creación Literaria: Obras de Sófocles.
Se dice que Sófocles llegó a escribir hasta 123 tragedias para los festivales, en los que consiguió hasta 24 victorias, sin embargo, solamente se conservan en la actualidad, aparte de algunos fragmentos, tan sólo siete tragedias completas:

Antígona
Edipo Rey
Electra
Áyax
Las Traquinias
Filoctetes
Edipo en Colona


ASPECTO ESTRUCTURAL
Género y especie
Género: Dramático
Especie: Tragedia

Tema
Esta obra dramática trata del descubrimiento de el Rey Edipo de una terrible y fatal verdad, presagiada por el oráculo, que se inicia con su nacimiento y termina con un intenso dolor que lo lleva al extremo de arrancarse los ojos.

Resumen del Argumento
Al empezar la obra el oráculo ya se ha cumplido. Edipo ha matado, sin saberlo, a su padre El rey Layo y se ha casado, sin sospecharlo, con su madre, Yocasta. La obra se inicia cuando Edipo es Rey de Tebas y cada una de las escenas lo van acercando a descubrir que las predicciones se han cumplido. Edipo un hombre caracterizado por la honestidad, prosigue las investi¬gaciones paso por paso, a pesar del temor que lo invade, para finalmente comprobar la verdad. Yocasta se suicida y es, entonces, cuando presa del horror se acusa así mismo de haber sido ciego a la verdad y se arranca los ojos.
Al nacer Edipo, hijo del rey Layo y de su esposa Yocasta, el oráculo vaticina que, al crecer, dará muerte a su padre y se casará con su madre. Es por eso que sus padres lo entregan a un pastor para que lo mate pero éste siente lástima del niño y en vez de matarlo le pasa un hierro por los tobillos encontrándolo otro pastor quién lo rescata y lo regala a Pólibo y Merope que lo crían como a un hijo sin decirle nunca la verdad de su origen. Cuando el joven crece se entera de su oráculo y huye de ese destino abandonando la ciudad donde creció y a sus supuestos padres. En el camino se cruza con Layo (su verdadero padre) y al ser agredido por éste lo mata. Luego lucha contra una poderosa Esfinge que tenía sometido al reino de Tebas y la vence, convirtiéndose así en el rey de Tebas y esposo de Yocasta con la que vive feliz durante muchos años hasta que hay una gran peste que arrasa a toda la región. El oráculo de Delfos le informa de que tal calamidad solo desaparecerá cuando el asesino de Layo sea descubierto y echado de Tebas. Edipo, como buen rey, inicia las investigaciones.

Personajes
Personajes Principales
Protagonistas:
• Edipo: Rey de Tebas. Hijo verdadero de Layo y Yocasta, reyes de Tebas. Hijo adoptivo de Pólibo y Mérope, reyes de Corinto. Sobre él recae toda la tragedia, porque sin saber su verdadero origen asesina al padre y se casa con su madre. Es el personaje principal de la tragedia y representa al ser humano con sus características tanto positivas como negativas.
• Yocasta: Reina de Tebas, esposa del rey Layo y madre de Edipo. Luego, esposa de Edipo. Se ahorca al verse la verdad descubierta.
• Creonte: Hermano de Yocasta, tío y cuñado de Edipo.
• Tiresias: Profeta del reino de Tebas, a pesar de ser ciego, es perito en la interpretación de los enigmas y en revelar el pasado y el futuro.
• El Coro: Simboliza la voz y el sentir y la sabiduría del pueblo.
• Pastor: Servidor del rey Layo a quién le entregan a Edipo para darle muerte.
Secundarios
• Mensajero: Es el que informa a Edipo de la muerte de Pólibo y le confirma que era hijo adoptivo del mismo identificando al pastor que le entregó a Edipo (siendo niño).
• Paje: Toma importancia al final de la historia, es quien testifica y relata el desenlace final. Cuenta el suicidio de Yocasta y presenta al pueblo a un rey Edipo vencido y autocastigado con la ceguera.
• Sacerdote: Ministro del culto religioso a Zeus, es el anciano que toma la palabra en nombre del pueblo y pide ayuda a Edipo para vencer la peste.
Personajes Antagonistas:
• Funge como personaje antagonista el oráculo, la desgracia, la tragedia que persigue a Edipo sin que él tenga responsabilidad ni control sobre los hechos.

Argumento: Lineal

INTRODUCCIÓN: Presentación del conflicto

• El pueblo pide ayuda a Edipo para dar fin a las pestes que azotan el territorio.
• Edipo responde que ha enviado a su cuñado Creonte al templo de Febo para consultar el oráculo y pedir soluciones.
• Creonte informa que están siendo castigados por no haber expulsado y matado al asesino del rey Layo.
• Edipo llama a Tiresias para que devele la entidad del asesino.
• Tiresias indica al mismo Edipo como responsable de la muerte del rey Layo.
• Edipo piensa que es una conspiración de Creonte por que quiere el poder e inicia las investigaciones.

NUDO: Desarrollo de la acción dramática
• Edipo descubre que es el acecino de Layo.
• El mensajero le informa la muerte de Pólibo y le confirma que no era hijo de éste.
• Teniendo como prueba las marcas en sus tobillos y los testimonios del mensajero y el pastor, Edipo descubre que es hijo de Layo y que se ha casado con su madre.

DESENLACE: Desenlace de la acción dramática
• Yocasta se suicida.
• Edipo desesperado y horrorizado por su destino se arranca los ojos.
• Edipo es presentado al pueblo.
• Creonte sucede a Edipo en el trono.
• Edipo pide a Creonte que lo destierre y que le deje llevarse a sus hijas.
Estructura: Un Acto

Ubicación del Autor: Testigo

Nivel de la Lengua: Formal Arcaizante

Recursos:
Símil:
“Corrómpense en sus mismos tallos como los frutos de la tierra”
Anacoluto:
“Séame dado decir cuanto al dios he oído”

Metáfora:
“ Vives envuelto en perpetua noche”
“ …acosadoras furias…”

Hipérbaton:
“ Edipo, el que nada ve, yo fui el que atajó a la esfinge”

Oximoron:
“Precisamente esa es la gloria que te ha arruinado”

Quiasmo:
“Porque ciego el que ahora ve y mendigo el que es ahora opulento”

Estilo
a) Por el Tono: Trágico
b) Por la forma: Directo
c) Por el fondo: Reflexivo

EL MENSAJE:
Esta tragedia que sucede en un tiempo muy breve; desde el momento en que Edipo atiende la multitud hasta que ciego y humillado marcha al destierro, pasan solamente unas horas entre las informaciones y testimonios que le traen Creonte, Tiresias, el mensajero y el pastor, sin embargo, por la alusión a hechos pasados y la actitud de Edipo al ir descubriendo su trágica vida podemos descubrir que, a diferencia de las obras de esa época, Edipo no se muestra no como un semidiós sino como un ser humano con defectos y virtudes que enfrenta con hones¬tidad y nobleza su trágico destino.
¿Existe el destino?, ¿Todos tenemos el futuro señalado?. Sófocles nos dice, a través de Edipo Rey, que nadie puede escapar a su destino.
APRECIACIÓN
Edipo es un personaje de la literatura griega y universal que representa al hombre en toda su magnitud, es un personaje lleno de virtudes que lucha con honestidad por saber la verdad, pero en ese camino descubre y se enfrenta a su lado negativo, se encuentra débil y se horroriza de sí mismo.
¿No es verdad que el hombre en toda época y lugar se cree, como Edipo, íntegro, pero cuando comienza a autoanalizarse y profundizar en las celdas más profundas de su ser descubre sus debilidades y defectos?
Esta obra muestra que la nueva filosofía del siglo V a.C. logra vencer, en algunos aspectos, el culto a los dioses y la creencia en el poder infinito de sus decisiones misteriosas y la necesidad de los humanos de contar con su favor para poder llevar a cabo sus proyectos.
¿No es verdad que el hombre continúa creando dioses (dinero, éxito, prestigio, poseciones) para hacerlos responsables de sus fracasos?

¡Oh habitantes de mi patria, Tebas, mirad: he aquí a Edipo, el que solucionó los famosos enigmas y fue hombre poderosísimo; aquel al que los ciudadanos miraban con envidia por su destino! ¡En qué cúmulo de terribles desgracias ha venido a parar! De modo que ningún mortal puede considerar a nadie feliz con la mira puesta en el último día, hasta que llegue al término de su vida sin haber sufrido nada doloroso.

8/10/09

BOLA DE SEBO



Guy de Maupassant

DATOS BIOGRAFICOS:

El 5 de agosto1850 nace René Albert Guy de Maupassant en el castillo de Miromesnil en el distrito de Tourville-sur-arques, según la versión oficial. Parece que hay alguna duda respecto del lugar dado que es posible que sus padres inventaran esta localización toda vez que ambos aspiraban a la gloria de una nobleza bastante dudosa. Su hijo Guy continuará esta tradición. Su padre, Gustave Maupassant, era descendiente de una familia lorenesa establecida en Normandía desde el siglo XVIII. El apellido Maupassant probablemente derivaba de mauvais passant. Su esposa Laura Le Poittevin nació en Rouen en 1821. Esta, hija de armadores, pertenecía a la alta burguesía normanda. Laura y su hermano Alfredo habían sido amigos de infancia de Gustave Flubert, hecho decisivo en la posterior andadura de Guy en el terreno literario. Laura se casó con Gustave Maupassant en 1846.

La infancia de Guy se vio entristecida por las continuas disputas entre un padre disoluto y violento y una madre neurótica. Su padre era un cabeza hueca y un mariposón. Traicionaba a su mujer a mansalva. En 1856 nace Hervé (Tanto Guy como su hermano más joven, Hervé, heredaron una enfermedad de origen venéreo que les conduciría a ambos a a la locura y a la muerte). La maternidad recompensó en parte a la señora Maupassant de sus diferencias conyugales que culminaron en la separación en 1862.

En 1859 y 1860, realizó sus estudios en el Liceo Napoleón, en el colegio eclesiástico de Yvetot, de donde fue expulsado, y finalmente en el Liceo de Rouen, donde el joven Maupassant mantuvo una relación epistolar con Louis Bouilhet, gran amigo de Flaubert. Estudios, vagabundeos y borracheras, lecturas y descubrimientos. La adolescencia del escritor estuvo conformada por estas fecundas contradicciones y por la presencia imperiosa de una madre que acababa de separarse del marido. Poco a poco, Flaubert representará en la imaginación del adolescente y más tarde, del escritor, el papel de padre. Fue precisamente este último quien le corrigió las primeras poesías y los primeros cuentos enseñándole el arte de escribir.

En el prólogo a su novela "Pedro y Juan", Maupassant describe como Flaubert lo estimula y lo aconseja.

Maupassant fue llamado a las armas y hubo de participar en la guerra franco-prusiana. Tras su regreso a la vida civil, en 1872, trabajó como empleado en el ministerio de Marina. La vida de oscuro funcionario y la atmósfera kafkiana del ministerio le inspirarán una de sus obras maestras L'Heritage. Repartía su tiempo libre entre la creación literaria bajo la guía de Flaubert, amigo de su madre, y las excursiones a lo largo del Sena en compañía de ovencitas fáciles y remeros. En 1876 y merced al padrinazgo de Flaubert, Maupassant comienza a colaborar en diversos periódicos y revistas con el seudónimo de Guy de Valmont. Se hace construir una casa donde fueron representadas privadamente algunas de las obras de teatro que escribió en esta época.

Su debut literario está ligado al relatoBola de sebo (Boule de suif, 1880), aparecido en el volumen Las veladas de Médan (Les soirées de Médan), especie de manifiesto del naturalismo, que reunía cuentos sobre el tema de la guerra de 1870 escritos por varios escritores que constituían el llamado grupo Médan, dirigido por Emile Zola y frecuentado por J.-K. Huysmans, Paul Alexis, León Hennique y Henry Céard. Maupassant hizo alarde en él de su talento de narrador gracias a una aguda capacidad de observación; fustigaba con violencia satírica a pequeños y grandes burgueses, desenmascarados en su bellaquería por la guerra; y presentaba con una dureza grotesca el penoso sacrificio de una prostituta inmolada al pudor de las damas y a a la oración de dos monjas. Lógicamente se había establecido que el relato de Zola tuviera prioridad sobre los demás. Maupassant fue el último en leer su relato. Apenas acabada la lectura, le aclamaron a coro y en un impulso de entusiasmo, típicamente francés, le proclamaron maestro. Cursiosamente casi nadie, a simple vista, había intuido el genio de Maupassant; Zola contó a Frank Harris que en la época de Las veladas de Médan nadie esperaba nada de él. El exito es inmediato. Maupassant entra en la vida literaria como un meteoro.

Así lo describe su amigo Frank Harris cuando lo conoció en 1881: " Maupassant no parecía un hombre genial. Apenas de estatura media, era robustísimo y guapo; la frente alta y cuadrada, el perfil griego, la mandíbula fuerte y sin dureza, los ojos gris-azulados profundamente hundidos, el bigote y el pelo casi negros. Tenía modales perfectos, pero al primer momento parecía reservado y poco propenso a hablar de sí mismo o de sus obras..."

En 1881 vio la luz su primer volumen de relatos, La casa Tellier (La maison Tellier), seguido por Mademoiselle Fifí (Mademoiselle Fifi, 1882) y luego por novelas de gran éxito: Una vida (Une vie, 1883), delicada trama narrativa centrada en un aspecto femenino de ascendencia flaubertiana,yBel Ami (1885), que explota el tema del arribismo social a través del periodismo y las mujeres para condenar políticamente el mundo de las altas finanzas especulador y colonialista. El éxito obtenido con sus primeras obras le permitió no sólo vivir de la pluma, sino también poder realizar sus sueños: el lujo, la inagotable actividad amatoria, los largos y solitarios viajes por mar en su yate Bel Ami y el ingreso en la buena sociedad de Cannes y de Paris, donde se ganó una fama de seductor inveterado. Curiosamente estaba más orgulloso de sus empresas amorosas que de sus obras literarias: "¿Quién puede preveer si mis historias sobrevivirán? ¿Quién puede saberlo? Hoy te consideran un gran hombre y la próxima generación te tira al mar. La gloria es cuestión de suerte, una jugada a los dados, mientras el amor es una sensación nueva arrancada a la nada". Era deportivo, practicaba el piragüismo y estaba orgulloso de su fuerza. Solía decir: "Dentro del buen animal encontramos al buen hombre". Su vigor físico era increíble y aseguraba que después de un día de piragüismo por el Sena, todavía podía remar la noche entera. Le atraían los ejercicios violentos aún cuando llevara la peor parte.

Con la publicación de Mademoiselle Fiif, Maupassant se convierte en el escritor de moda, lo que hoy llamaríamos un autor de best-sellers, y sus derechos de autor le proporcionan muy buenos ingresos, y, en el giro de unos años, una verdadera fortuna: tiene por esos años un piso en París -más un picadero para encuentros clandestinos con mujeres-, una casa de campo en Etretat y un par de residencias en la Costa Azul, amén de su yate Bel Ami. Son también años de frecuentes viajes -Italia, Africa, Inglaterra...

En 1883 nace su primer hijo, fruto de sus relaciones con Joséphine Litzelmann. Guy tendría otros dos hijos con la joven, pero nunca quiso reconocerlos, aunque sentía por ellos mucho cariño y siempre se preocupó de atender a sus necesidades materiales.

Hacia el final de su vida, la adulación de la aristocracia le confirió un ligero tinte de esnobismo y dice la leyenda que en el interior de su sombrero sus iniciales iban presididas por una corona de marqués y que ni siquiera tenía derecho a la preposición con la que hizo preceder siempre su apellido.
Su actividad literaria, por otra parte, no conoció desmayos. De 1887 es Mont-Oriol, de 1888 Pierre et Jean, análisis psicológico de una pareja de hermanos divididos repentinamente por una herencia y por el descubrimiento de su origen adúltero. En 1889 apareció Fuerte como la muerte. Mientras tanto se había ido sucediendo una ininterrumpida producción de relatos, en la que brilla mejor la perspicacia estilística de Maupassant (aparte de las recopilaciones citadas, merecen ser recordadas: Miss Harriet, 1884; Las hermanas Rondoli, 1884; Claro de luna, 1884; Tonio, 1885; Cuentos del día y de la noche, 1885; Monsierur Parent; 1886; El horla, 1887; La mano izquierda, 1889Nuestro corazón, 1890. En el final de su carrera, una buena cantidad de cuentos está inspirada por la idea fija del suicidio, la obsesión de lo invisible, la angustia. Ya había cumplido con negar a la Providencia y considerar a Dios como "ignorante de todo lo que hace". También había cumplido con describir una ruta de pesimismo, diciendo que el Universo es un desencadenamiento de fuerzas ciegas y desconocidas, y que "el hombre es una bestia escasamente superior a las demás"-El pesimista Maupassant acentúo para sus últimos años la hostilidad hacia los demás y terminó consumido en una soledad que solamente lo nutrió de fantasías como "El miedo". Este y otros cuentos escritos en lo últimos años de su vida, los tomaron los psiquiatras como fieles testimonios de su progresiva locura. Cuentos de terror y angustia como El miedo ,demostraron no sólo a los psiquiatras que Maupassantt era todo un maestro del cuentos fantástico, haciendo recordar la grandeza de Edgar Allan Poe.

La noche del 1 de enero de 1892, intentó por tres veces abrirse la garganta con un coraplumas de metal. Sus amigos y el fiel Françoise Tassart, lo trasladaron a París; allí fue internado el 7 de enero en la clínica del doctor Blanche, donde moriría al cabo de dieciocho meses -el 6 de julio de 1893-, periodo que transcurrió en una inconsciencia casi total, aunque con periódicas crisis violentas que obligaban a los enfermeros a ponerle la camisa de fuerza.

Bola de Sebo

Análisis:

Personajes:

El señor y la señora Loiseau: eran almacenistas de vinos en la calle de Grand Port. Según el libro, “Antiguo dependiente de un vinatero, hizo fortuna continuando por su cuenta el negocio que había sido la ruina de su principal. Vendiendo barato un vino malísimo a los taberneros rurales, adquirió fama de pícaro redomado, y era un verdadero normando rebosante de astucia y jovialidad”. Además de eso era muy bromista. Su esposa “alta, robusta, decidida, con mucha entereza en la voz y seguridad en sus juicios, era el orden, el cálculo aritmético de los negocios de la casa, mientras que Loiseau atraía con su actividad bulliciosa”.

El señor Carré-Lamadon y su esposa: era “un hombre acaudalado, enriquecido en la industria algodonera, dueño de tres fábricas, caballero de la Legión de Honor y diputado provincial. Se mantuvo siempre contrario al Imperio, y capitaneaba un grupo de oposición tolerante, sin más objeto que hacerse valer sus condescendencias cerca del Gobierno, al cual había combatido siempre “con armas corteses”, que así calificaba el mismo su política. La señora Carré-Lamadon, mucho más joven que su marido, era el consuelo de los militares distinguidos, mozos y arrogantes, que iban de guarnición a Ruán”.

El conde y la condesa Hubert de Breville: Los dos“descendientes de uno de los más nobles y antiguos linajes de Normandía. El conde, viejo aristócrata, de gallardo continente, hacía lo posible para exagerar, con los artificios de su tocado, su naturaleza semejante con el rey Enrique IV, el cual, según una leyenda gloriosa de la familia, gozó, dándole fruto de bendición, a una señora de Breville, cuyo marido fue, por esta honra singular, nombrado conde y gobernador de provincia”.

Monjas: Estas “hacían correr entre sus dedos las cuentas de los rosarios, desgranando padrenuestros y avemarías” semejante a lo que hacían los fariseos Judíos en la época de Jesús, haciendo ver que eran estudiosos de las Escrituras con el mismo medio, pero Jesús sin embargo les llamó sepulcros blanqueados. De esta misma forma nos muestra Maupassant que las monjas mostraban por fuera pureza y obediencia, pero que por dentro eran iguales o peores que la prostituta.

Cornudet y su señora: Era “fiero demócrata y terror de las gentes respetables”, “buenazo, inofensivo y servicial”.

Bola de Sebo: Era una prostituta, muy precavida y despreciada al principio por los tripulantes del carruaje.

Tema:

Guy de Maupassant, lo que intenta con este libro, es hacer reflexionar al lector acerca de los comportamientos que muchos tienen con personas diferentes a ellos. En este caso, Maupassant nos muestra a personajes de clases sociales respetables, por un lado a burgueses de prestigio económico y por otro a un político democrático y dos monjas.

Todos estos, como ya he mencionado antes, son de clases sociales muy respetables, cada uno de ellos con normas morales supuestamente correctas y educadas. Todos estos modelos de ciudadanos, van a estar enfrentados a una sola mujer, la cual pertenece a la clase social más despreciable de la época, ya que es prostituta.

Tiempo:

Los personajes antes citados, salen de Ruán, localidad francesa, huyendo de los soldados que habían ocupado a esta. Van camino de El Havre, mediante este, los personajes van mostrando como son en su interior verdaderamente. Al comenzar el viaje, las mujeres de los burgueses, comienzan a murmurar en contra de Bola de Sebo. Más tarde, estas mismas terminarán comiendo de su comida, ya que ellas no tenían. De esta misma forma ocurrió con los hombres y las monjas. Aquí vemos un comportamiento modelo de la prostituta, ya que esta es quién ofrece a los viajeros.

Pero el momento cumbre de la obra es cuando llegan a la pensión. Es allí donde se desvela todo el comportamiento de los personajes. Por un lado están las monjas, que no ven como algo erróneo que Bola de Sebo acepte la proposición del Comandante que habitaba en la pensión. Por otra parte vemos que los señores y sus señoras insinuaban que Bola de Sebo debía aceptar dicha proposición, según estas personas, para ella no sería ningún sacrificio ya que estaba acostumbrada. Por último está la postura de Bola de Sebo que cede a esta proposición tras la insistencia de sus acompañantes, ya que esta no aceptaba. Aquí se ve otra vez lo noble que es esta mujer, y que no era inferior a los demás por mucho que diga su condición social y su apariencia exterior.

5/10/09

CIEN AÑOS DE SOLEDAD




Introducción

El presente trabajo monográfico dirige su atención a un análisis de algunos temas interesantes dentro de la obra cien años de soledad de García Márquez. Estos temas son el realismo mágico, el tiempo, Macondo como un lugar maravilloso y los personajes.

Cien años de soledad es la novela más importante dentro de la literatura Latinoamericana, por este motivo mi preocupación en poder entender las motivaciones y el porque de cada hecho dentro de la historia.

La hipérbole

Uno de los recursos estilísticos mas usado por García Márquez en esta obra es la hipérbole o la exageración. Y para analizar posteriormente algunos fragmentos del libro, es necesario conocer ciertas definiciones de hipérbole. Una definición lo toma como una visión desproporcionada de una realidad, amplificándola o disminuyéndola, concretándose en el uso de términos enfáticos y expresiones exageradas. Otra definición que tomaremos, consiste en emplear palabras exageradas para expresar una idea que está mas allá de los límites de la verosimilitud. Es bastante corriente en el habla cotidiana. Por ejemplo "hace un siglo que no te veía".

Partiendo de estas reflexiones teóricas se puede pensar que la hipérbole es un recurso que procede de la expresión oral, recurso que utiliza nuestro escritor como una herramienta literaria eficaz para narrar.

Es claro que el autor de esté libro renovó la literatura a través de uno de sus posibles componentes, la fantasía, pero también de otros recursos lingüísticos como la hipérbole. García Márquez ha hecho una mezcla entre lo fantástico y lo real utilizando a la hipérbole como nexo de un modo tan perfecto que ya nadie sabe donde están las fronteras de uno y el otro. Es el arte hiperbólico y distorsionado lo que hacen de Macondo un lugar fantástico, donde no cabe destruir la envoltura de su encantamiento y contar su historia así, como algo previo a la literatura, como un rumor legendario como se la habían contado durante muchos años las gentes entre sí.

Algún tiempo atrás en una entrevista García Márquez reflexionó sobre la hiperbolizacion, y dijo que "lo mágico puede transformarse en lo real con la misma facilidad que lo real en lo mágico (...) no hay un lugar que sea mas real, o mágico, que otro, porque todo puede intercambiarse y todo es parte de la misma realidad total."

Por lo tanto él amplio la realidad literaria con sus mezclas y sus herramientas literarias, consiguiendo superar con creces el realismo que hasta entonces imperaba en la literatura latinoamericana.

En Macondo no se puede distinguir entre la realidad y la irrealidad, Macondo es un territorio mágico, donde cualquier cosa puede pasar por otra. Lo maravilloso convive con lo cotidiano y a través de un lenguaje evocador y preciso, es posible hacer vivir lo inverosímil. La construcción imaginaria tiene sus raíces profundas en la realidad americana.

No quiero seguir explayándome con estas reflexiones para poder entrar ahora sí en el análisis de algunas hipérboles en Cien años de soledad.

La primera hipérbole a analizar es la demostración que hizo Melquíades, sin duda una parodia de la ciencia. Leamos el texto: "Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades" (71-72). Es evidente que el escritor trata, mediante el uso de estos fierros, de presentar el gran poder del gitano al atraer todo lo metálico y encontrar las cosas perdidas. Su poder será tal que escribirá la historia de la familia de los Buendía antes de que suceda. Quiero constatar la trascendencia del adjetivo que acompaña a "fierros". Un adjetivo que muestra su intención: "mágicos". No son, pues, objetos que pertenezcan sólo a la realidad verificable, sino que van más allá, de ahí su inmenso poder.

La siguiente hipérbole es: "La mulata adolescente, con sus teticas de perra, estaba desnuda en la cama. Antes de Aureliano, esa noche, sesenta y tres hombres habían pasado por el cuarto. De tanto ser usado, y amasado en sudores y suspiros, el airede la habitación empezaba a convertirse en lodo" (128). Esta exageración se inscribe en el hecho de la gran crueldad de la abuela de la chica, que le obliga a prostituirse como pago a un descuido que ocasionó el incendio de su casa. La crueldad es tal que precisa de un número hiperbólico: sesenta y tres. Por otra parte, el hecho de que el aire se convierta en barro es un signo de la gran actividad sexual a la que estaba obligada la adolescente. Es importante señalar la fuerza de la adolescente y su sumisión ante el destino. Además, el hecho de que el personaje perverso sea una abuela amplifica la realidad literaria, ya que no era nada corriente un personaje –la abuela- que siempre había tenido buena fama y, desde luego, pesaba su condición de femenino. Todo esto crea la gran barbarie. De ahí que un lector tradicional se sorprenda.


La tercera hipérbole es un rasgo que define a José Arcadio Buendía, el cual "conservaba su fuerza descomunal, que le permitía derribar un caballo agarrándolo por las orejas" (76). Como él es el fundador de la familia y, además, de Macondo, tiene que poseer alguna característica propia de un héroe y la fuerza físicaes muy apropiada a este tipo de personajes de leyenda. Cuando José Arcadio está en plena vejeztodavía conserva esta característica: "no supo en qué momento se le subió a las manos la fuerza juvenil con que derribaba un caballo" (134). Parece que el tiempo no le afecta, como a cualquier héroe. Sin embargo, cuando pierde la razón le atan a un árbol, pero para esto "necesitaron diez hombres para tumbarlo, catorce para amarrarlo, veinte para arrastrarlo hasta el castaño del patio" (155). Ya se sabe, el héroe siempre es héroe y no decaen sus facultades. Incluso poco antes de morir todavía es un personaje hiperbólico, por eso su esposa "pidió ayuda para llevar a José Arcadio Buendía a su dormitorio. No sólo era tan pesado como siempre, sino que en su prolongada estancia bajo el castaño había desarrollado la facultad de aumentar de peso voluntariamente, hasta el punto de que siete hombres no pudieron con él y tuvieron que llevarlo a rastras a la cama" (215). Por lo tanto, la idea que saco es que la exageración y el heroísmo van de la mano en el caso del fundador de los Buendía. Y hay que añadir el poder sobre el cuerpo, el subir de peso si quería. Este rasgo es extraño en un héroe, pero en Macondo todo era factible. Por norma general, los personajes significativos de la novela presentan rasgos hiperbólicos.

La hipérbole también define a un descendiente de José Arcadio Buendía, del mismo nombre. En su caso recoge elementos de la literatura popular como la escatología, que tanto impresionan a los lectores timoratos. De él se dice que "se comía medio lechón en el almuerzo y cuyas ventosidades marchitaban las flores". La construcción de esta oración impresiona al lector, al mezclar lo escatológico -las ventosidades- con lo delicado -las flores-. Esto está dentro del quehacer literario de Márquez, el cual "no distingue desde el principio entre lo trascendental y lo inmanente, entre lo extraordinario y lo ordinario" (M. Palencia-Roth). Los elementos soeces los recoge nuestro literato de la tradición literaria y le sirven para caracterizar al personaje. Tras una larga ausencia de Macondo, José Arcadio regresa. Su retorno trae a la memoria al héroe de Homero, pero en el caso que nos ocupa lo paródico rompe lo heroico, aunque no del todo. La narración del regreso es interesante: "tuvieron la impresión de que un temblor de tierra estaba desquiciando la casa. Llegaba un hombre descomunal. Sus espaldas cuadradas apenas si cabían por las puertas. [...] su presencia daba la impresión trepidatoria de un sacudimiento sísmico" (165). Parece que anuncia que va a suceder algo importante. En su descripción física hay elementos que no concuerdan con los de un héroe clásico: "los brazos y el pecho completamente bordados en tatuajes crípticos" (165). Tampoco muchas de sus costumbres corresponden a un héroe: "En el calor de la fiesta exhibió sobre el mostrador su masculinidad inverosímil, enteramente tatuada con una maraña azul y roja de letreros en varios idiomas" (168). Lo que sí le corresponde del modelo heroico es su grandísima fuerza física, que en un principio exhibe en un burdel, lugar nada heroico: "Catarino, que no creía en artificios de fuerza, apostó doce pesos a que no movía el mostrador. José Arcadio lo arrancó de su sitio, lo levantó en vilo sobre la cabeza y lo puso en la calle. Se necesitaron once hombres para meterlo" (167). La conclusión es que Márquez creó este personaje como contraposición a los héroes (léase el coronel, Úrsula, etc.). En la realidad literaria existen los contrarios, porque de lo contrario no sería completa, como en la vida misma.

Otra hipérbole que interesa es la del coronel, en lo que se refiere a datos numéricos, ya que "promovió treinta y dos levantamientos armados". En este número hiperbólico se asienta el héroe, pero acto continuo pierde su carácter de tal cuando el narrador añade: "y los perdió todos". Así pues, no es propiamente un héroe, porque desconoce la victoria. También pierde su carácter heroico puesto que tuvo "diecisiete hijos varones de diecisiete mujeres distintas". Ningún héroe literario se jactaría de esta promiscuidad. Por otra parte, el destino de sus hijos no puede ser más trágico: "fueron exterminados uno tras otro en una sola noche, antes de que el mayor cumpliera treinta y cinco años" (179). Pero los números muestran a un militar, mitad héroe, mitad antihéroe. Aunque no gana batallas, es invencible personalmente: "Escapó a catorce atentados, a setenta y tres emboscadas y a un pelotón de fusilamiento" (179). Y ni siquiera es herido, lo cual es bastante exagerado. En esto es un héroe, un personaje sobrehumano. Incluso un intento de envenenamiento lo supera: "Sobrevivió a una carga de estricnina en el café que habría bastado para matar a un caballo" (179). Su suerte llega al extremo de que incluso cuando se dispara a sí mismo, para salvar el honor al haber perdido todas las guerras, no consigue matarse: "Se disparó un solo tiro de pistola en el pecho y el proyectil le salió por la espalda sin lastimar ningún centro vital" (180). Parece como si los dioses le protegieran, a pesar de que el coronel hacía la guerra sin convicciones políticas y, como confesó, por orgullo ( aquí si es un antihéroe). Pero en esto Márquez no sigue el modelo antiguo de héroe, el cual no se suicidaba y luchaba por la justicia. Nuestro héroe no tiene ideales.

La siguiente hipérbole corresponde a la muerte de José Arcadio, en concreto al olor de la pistola. Su asesinato está rodeado de una aureola de misterio y elementos mágicos (el desconocimiento del asesino y sus móviles, la sangre que emana de su oído y va a avisar a Úrsula). Pero lo que aquí interesa es que un elemento tan insignificante como el olor pueda adquirir una gran importancia. En este punto conviene recordar una idea de Lotman, a saber, que "un texto artístico es un significado de compleja estructura. Todos sus elementos son elementos de significado". Pues bien, parece que nuestro escritor quiere mostrar que cualquier cosa puede ser una hipérbole en su universo ficcional, hasta un olor determinado, como es el caso que comentamos: "Tampoco fue posible quitar el penetrante olor a pólvora del cadáver" (209). Como consecuencia de esto, los personajes caen en las siguientes excentricidades: "Primero lo lavaron tres veces con jabón y estropajo, después lo frotaron con sal y vinagre, luego con ceniza y limón, y por último lo metieron en un tonel de lejía y lo dejaron reposar seis horas" (209). Se produce tal desesperación a causa de este olor que incluso se llega a pensar en un gran disparate: "Cuando concibieron el recurso desesperado de sazonarlo con pimienta y comino y hojas de laurel y hervirlo un día entero a fuego lento, ya había empezado a descomponerse" (210). El olor parece indicar algo en el texto, de ahí su persistencia: "Aunque en los meses siguientes reforzaron la tumba con muros superpuestos y echaron entre ellos ceniza apelmazada, aserrín y cal viva, el cementerio siguió oliendo a pólvora hasta muchos años después" (210). Así pues, puede ser un indicio de algo: nos quiere comunicar algo. Otros personajes también destacan por el olor, como es el caso de Pilar Ternera.

No quiero terminar este breve análisis de las hipérboles sin hablar de Melquíades, uno de los personajes importantes de la novela, hasta el punto de que él es quien escribe la historia de la familia antes de que acontezca. Este personaje se asemeja a un narrador omnisciente, pero su misterio va más allá como reconocen todos los personajes. Lo más interesante es la siguiente cita, con relación a la hipérbole: "Pero la tribu de Melquíades, según contaron los trotamundos, había sido borrada de la faz de la tierra por haber sobrepasado los límites del conocimiento humano" (113). Ciertamente Melquíades está más allá de lo humano. No olvidemos que lo hiperbólico está más allá de lo común, y lo transgrede. Este personaje, a modo de un Dios, crea el futuro, igual que un escritor crea un texto. Pero se diferencia del Dios y del escritor en que, inevitablemente, muere.

Pero seria injusto sugerir que todo lo que Cien años de soledad rinde al lector es el placer de la fábula y la invención inagotable. El libro es placentero y cristalino al nivel de su escritura, pero es también doloroso y cruel, y no solo por episodios como el de la huelga. Porque tras la vida del coronel Aureliano Buendía, la historia de su estirpe y la saga de Macondo, es algo en verdad trágico y horrible, como en ese territorio de maravillas y hazañas agitadas, el Mal anidaba como un reptil ponzoñoso y cómo, durante un centenar de años, los Buendía intentaron vencer las fuerzas demoníacas que los acosaban, sin conseguirlos.

Cien años de soledad es la versión latinoamericana de la eterna tragedia humana, esa lucha que el Ángel libra con el demonio.

El tiempo

El relato adopta una apariencia virtualmente lineal, apenas hay una moderada retrospección en las primeras cien páginas cuyo eje es el momento en que "años después, el coronel Aureliano Buendía enfrenta el pelotón de fusilamiento", escena que débilmente despista al lector porque el coronel no muere en esa ocasión. Pero en realidad el tiempo de la novela no es sucesivo o cronológico, sino cerrado. El presente, el pasado y el futuro pueden ser narrados en un tiempo a cualquier tiempo por el narrador, porque el objetivo narrar cada uno. Por eso, el tiempo en Cien años de soledad es circular. La novela tiene una declaración asustante que se desarrolla y explica de manera lógica, que ninguna otra explicación puede ser posible. La manipulación del tiempo y creación de un sistema total no permite la medida de tiempo en una concepción lineal.

El pasado se repite en el presente y el futuro es previsible porque, de alguna manera, ya ocurrió. El tiempo no existe en Macondo, está congelado.

Ursula es el personaje que tiene la mas clara conciencia de vivir en una dimensión intemporal, propia de los sueños: cuando José Arcadio Segundo concibe el loco proyecto de establecer un sistema de navegación, el comentario de Ursula es " ya esto me lo se de memoria". Es como si el tiempo diera vueltas en redondo y hubiéramos vuelto al principio (como la historia de la humanidad, quien comete los mismos errores una y otra vez). En otra ocasión, cuando Aureliano Triste expone su plan para instalar un ferrocarril " que era descendiente directo de los esquemas con que José Arcadio Buendía ilustró el proyecto de la guerra solar Ursula confirmó que el tiempo estaba dando vueltas en redondo"

La acción concentra la espesa historia de Macondo en un tiempo inmóvil, donde mil cosas pasan y mil cosas vuelven, y sostiene la presencia de varios protagonistas, que se alternan en el primer plano y el trasfondo temporal, sin perder en ningún momento la tensión narrativa. Ese en uno de los prodigios de la novela, la manera cómo el autor ah enlazado las fastuosas aventuras de sus múltiples personajes sin dejarse un respiro y, a la vez, sin hacerles perder su individualidad.

La violencia

Del mismo modo que durante un decenio largo el drama de Colombia radicó en el permanente estado de violencia, del mismo modo lo plantea García Márquez en Cien años de soledad. El país vive en estado de violencia permanente, ya sea declarada, ya sea enterrado, amenazante, y es normal que sea el sustrato anímico que alimente su narrativa.

La violencia puede admitir variadas explicaciones posibles. Pero en cambio, tiende a concentrarse en uno solo: la violencia política. Por eso en la obra que en esta obra es concomitante de la opresión política, aunque una y otra están como interiormente desmesurada de su irrupción primera, sino que se han revestido de un carácter institucional, hasta componer un tejido diario de las vidas humanas. Los personajes se sorprenden cuando adquieren conciencia bruscamente da autoconciencia de esa situación en que existen.

Por ejemplo en la página 93 de cien años de soledad esto se puede advertir en el siguiente fragmento: "cuatro soldados al mando suyo arrebataron a su familia una mujer que había sido mordida por un perro rabioso y la mataron a culatazos en plena calle. Un domingo, dos semanas después de la ocupación Aureliano entró en la casa de Gerineldo Márquez y cos su parsimonia habitual pidió una tazón de café sin azúcar. Cuando quedaron solos en la cocina, Aureliano imprimió a su voz una autoridad que nunca se le había conocido. "Prepara los muchachos" dijo. "Nos vamos a la guerra". Gerineldo Márquez no lo creyó.

-¿Con qué armas?- preguntó.

-con la de ellos- contesto Aureliano.

El martes a la medianoche, en una operación descabellada, veintiún hombres menores de treinta años al mando de Aureliano Buendía, armados con cuchillos de mesa y hierros afilados, tomaron la por sorpresa guarnición, se apoderaron de las armas y fusilaron en el patio al capitán y los cuatros soldados que habían asesinado a la mujer".

La violencia y la opresión estan siempre pesando, y se han integrado a la vida como condición humana y desde entonces operan una sutil transformación de los hombres. Y García Márquez plasma de una manera estupenda la relación que hay entre la estructura político-social de un determinado país y el comportamiento de sus personajes.

En esta novela los hombres están condicionados por el medio social en que se han desarrollados, en una inextricable interacción que les permite reconocer su efecto perjudicial cuando se llega al extremo de distorsión violenta, y por lo tanto de reaccionar con la misma fuerza, pero que por lo común les dirige en su comportamiento sin que tomen nítida conciencia de la significación oscura de sus actos.

Los tres pecados de los Buendía

El primero es el pecado original que hay en los Buendía, el fundador del pueblo, está casado con su prima Ursula Iguarán, y desde el primer de su matrimonio viven espantados ante la posibilidad de engendrar un hijo con cola de cerdo: " ya existía un precedente tremendo. Una tía de Ursula, casada con un Tío de José Arcadio Buendía, tuvo un hijo que paso toda la vida con unos pantalones englobados y flojos, y que murió después de haber vivido cuarenta y dos años en el puro estado de la virginidad, porque nació y creció con una cola cartilaginosa en forma de tirabuzón y con una escobilla de pelos en la punta".

Cuando todos pensaban que lo de tener hijos con cola de cerdo no es mas que una vulgar creencia, el hijo con cola de cerdo nace: es el último Aureliano, que muere comido por las hormigas, poniendo fin a los Buendía, pues eran una estirpe condenada, y con ellos el pueblo.

El segundo pecado es el incesto, hay relaciones incestuosas realizadas y potenciales, que unen a hermanos, tias y hasta bisnietos que con parientes anteriores en tres generaciones: Arcadio desea a su propia madre; la sombría y temible Amaranta tendrá confusas relaciones con Aureliano José, su sobrino carnal, y con otro José Arcadio, bisnieto de un hermano suyo; Finalmente el penúltimo Aureliano engendra en su tía Amaranta Ursula, al Aureliano monstruoso que los venía esperando desde hace 100 años.

Y el tercer pecado, pero el mas característico de esta familia es la soledad. Los varones, casi sin excepción, son marcados con el signo de la soledad. Por ejemplo, el Coronel Aureliano Buendía, llora en el vientre de su madre, lo que para ella es una incapacidad para el amor. Su adolescencia lo hizo tranquilo y solitario, y el siempre toma refugio en estar solo, y para entretener su soledad emprende la guerra, pero pronto comprenderá que ese no es el remedio para acabar con este pecado. Cuando regresa un día a casa, da instrucciones estrictas que nadie, incluyendo su madre, puede acercarse a él a menos de diez pies. Cuando se sienta en un cuarto, un circulo lo aísla de los otros. En su incapacidad para amar, se empuja mas y mas a la soledad que, para el es como la muerte. Es tan miserable en su soledad que trata de matarse, pero su destino no es la muerte sino que el aislamiento.

La vida de los gemelos, Aureliano y José Arcadio IV Segundo, que la soledad no solo es un estado de sofocación social, y que también es una relación humana especial, y que, sobre todo es una necesidad. Por ejemplo, Aureliano tiene lastima de sí mismo, porque su vida tiene una norma de repetición: vive entre el deseo y la abundancia, entre la virtud y la hipocresía. Siempre se confunde con sobre su estado de aburrimiento y utiliza a la tristeza como mecanismo para combatir a su soledad y sentirse un poco más humano. En cambio su hermano gemelo no reacciona de la misma forma y no hace nada para eliminar su soledad, ya que es condenado a vivir apartado de los otros Buendías, no importa lo que hace. Prácticamente es un desconocido en su propia familia y siempre es confundido con su hermano, para mostrar la relación irónica en la relación de los gemelos. García Márquez entierra un gemelo en la sombra del otro.

Los tres pecados configuran una sola imagen: el Mal, el destino infame que los Buendía tienen que cumplir. Generación tras generación, tienen la esperanza de estar resistiéndose y escapando al hado maligno que los persigue y termina por destruirlos tras un decenio de persecución.

Macondo

Es un lugar ardiente, cenagoso, fuera del tiempo, arruinado y lleno de historias fantásticas.

Contar Macondo era una tarea imponente porque es un lugar mitológico. Todo allí es posible: seres mas que centenarios, varones que procrean gozosamente hasta la ancianidad, apariciones y diálogos con espíritus, alfombra que vuelan, ascensiones en alma y cuerpo al cielo, monstruosidades y destrucciones sobre-naturales.

Pero este mundo de realidades mágicas se ve afectado cuando entra el mal en Macondo, las guerras civiles y la fiebre del banano solo traen desgracias y muertes. Así, lo imaginario y lo real se enlazan con la historia de Colombia y con los males que afecta a toda Latinoamérica.

Conclusión

Esta obra refleja la capacidad literaria de García Márquez, quien en un solo pueblo y en tan solo cien años ha podido reflejar, claro está de manera exagerada, los problemas de la humanidad a lo largo de su historia. Ya que el tiempo parece cíclico y el hombre sigue cometiendo lo mismos errores una y otra vez.

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COMO AGUA PARA CHOCOLATE



1) Cita Bibliográfica

Laura Esquivel- Como Agua para Chocolate ~ Novela de entregas mensuales con recetas, amores y remedios caseros

1ª Impresión Narrativa Mondadori, Barcelona, España, 1989

9° Reimpresión Grijalbo S.A., Buenos Aires, Argentina - 1993

2) Análisis Externo

2.1) Biografía de la Autora

El 30 de septiembre de 1950 nació en la ciudad de México Laura Esquivel. Desde pequeña se sintió atraída por el mundo de la imaginación, de la fantasía. Ya desde entonces realizaba cuentos maravillosos que sin embargo no se atrevía a perpetuarlos con la escritura, porque aquellos mundos eran tan delicados que de apuntalarlos con el cemento de las letras se desmoronarían. Sin embargo las fantasías fueron creciendo, perfeccionándose, y vieron su máxima concreción con la imagen en movimiento: el cine. El cine fue una forma de hacer verdad ese mundo maravilloso, y empezó a estudiar cine, le puso mucha atención a las técnicas narrativas del celuloide que muy pronto estuvo trabajando al lado de quien en el futuro sería su marido: el actor Alfonso Arau. Cuando éste probó suerte como director ahí estaba Laura con una sonrisa y una perspicacia efectiva y su gran intuición de mujer.

Como guionista se estrenó en 1985 con Guido Guán y Tacos de oro, nominada por la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de México. En esta época la situación cinematográfica en el país de los mayas era muy mala, y Laura se vio confinada a un pequeño retiro. Estaba ya casada con Arau. Fue entonces cuando se atrevió a poner en papel algunas de sus historias. Años antes había coordinado y dirigido talleres de literatura infantil, utilizando sus guiones para teatro, cine y televisión, pero nunca había hecho una historia en el amplio sentido de la palabra, con todos sus matices narrativos y sus registros diegéticos y extradiegéticos. Comenzó con la escritura de Como agua para chocolate, de estructura netamente cinematográfica, que fue traducida a 33 idiomas, plagada de premios, y recorrió el planeta abriendo el horizonte del mestizaje cultural a través del sentimiento y el sexto sentido de las mujeres. Luego publicó su segundo gran proyecto literario: "La ley del amor" (1995), la primera novela multimedia. En 1998 editó "Intimas suculencias" y un año después "Estrellita Marinera" y en el 2000 "El libro de las emociones".Luego, en el 2001 publicó "Tan veloz como el deseo", inspirada en la vida de su padre.

3) Análisis Externo

3.1) El contexto de la obra

La obra relata las historias vividas por una familia durante un turbulento período de la historia mexicana, la Revolución Mexicana, comprendido entre la caída de la dictadura de Porfirio Díaz en 1910 y el ascenso al poder de la burguesía, tras superar los intentos de revolución social protagonizados por los campesinos, dirigidos por Emiliano Zapata, asesinado en 1919.

Sobre la Revolución

El punto de partida del proceso revolucionario fueron las declaraciones realizadas por el presidente Díaz en las que afirmaba que el pueblo mexicano ya estaba maduro para la democracia y que él no deseaba continuar en el poder. En mayo de 1910 se produjo la insurrección de Emiliano Zapata al frente de los campesinos, que ocuparon las tierras en demanda de una reforma agraria. El 5 de octubre de 1910, Madero y sus colaboradores acordaron el Plan de San Luis, que llamó a la insurrección general y que logró el apoyo de los campesinos al incluir en el punto tercero algunas propuestas de solución al problema agrario. El gobierno procedió al desarme de las fuerzas revolucionarias, pero los zapatistas se negaron a ello, exigiendo garantías de que serían atendidas sus demandas en favor de una solución para el problema agrario.

En 1911 en las elecciones presidenciales resultó elegido Madero pero no logró alcanzar un acuerdo con Zapata ni con otros líderes agrarios respecto de los problemas sociales planteados por el campesinado. El 25 de noviembre Zapata proclamó el Plan de Ayala, en el que se proponía el reparto de tierras y la continuación de la lucha revolucionaria. El Ejército federal reprimió con dureza los levantamientos, estableciendo campos de concentración, quemando aldeas y ejecutando a numerosos campesinos. En ciudad de México tuvo lugar en febrero de 1913 la que se denominó 'Decena Trágica'

4) Argumento

4.1) Brevísima síntesis argumental

Tita, una apasionada cocinera está condenada a permanecer soltera, cuidando de su autoritaria madre hasta que ésta muera. Pero se enamora de Pedro quien, para estar cerca de ella, se casa con su hermana Rosaura.

Las recetas que Tita elabora marcan el paso de las estaciones de su vida, siempre coronados por la ausencia de Pedro, la ausencia del amor y la comprensión, encontrada únicamente en la cocinera anterior del rancho, Nacha.

Luego de idas y vueltas en su amor con Pedro, y luego de interminables peleas y abusos físicos y emocionales por parte de su madre, Tita se libera espiritualmente y es mandada por Mamá Elena a un asilo mental. En realidad va a parar a la casa de John Brown, el médico, quien se enamora de ella y le proporciona los cuidados necesarios para lograr esta libertad espiritual tan anhelada.

Luego de un violento ataque por unos rebeldes al rancho, Mamá Elena se ve imposibilitada de caminar y Tita vuelve al Rancho para cuidarla. Se reencuentra con los malos tratos, pero esta vez no la dominan. Al morir su madre, Tita queda viviendo en el Rancho con Pedro, Rosaura y la hija de ambos, Esperanza, a quien cuida y alimenta. Recibió una propuesta de matrimonio del Doctor Brown, pero la rechaza luego de ser desvirgada por Pedro y ante la sospecha de un embarazo producto de la consumación de su amor. Finalmente este embarazo era sólo un desarreglo en el ciclo menstrual de la protagonista de esta historia de desencuentros y tragedias.

Luego de muchos años, cuando Esperanza ha crecido, se produce la boda de ella con Alex, el hijo de John Brown. Al irse lejos del hogar la "niña", Tita y Pedro finalmente se encuentran solos en la casa, pues Rosaura había fallecido un año atrás. Esa misma noche, sin las presiones de ser escuchados o encontrados realizando su preciado acto de amor, se disponen a hacer al fin el amor libremente. Fue tan grande esta emoción que Pedro muere en el acto, y Tita, al perder al amor de su vida, decide ir a su encuentro cometiendo el suicidio.

La historia es contada por la hija de Esperanza y Alex, a través de la explicación de las recetas de cocina de un libro que Tita comenzó a escribir para crear una nueva historia, que le fueron heredadas por su madre al encontrar el Rancho quemado hasta ser cenizas luego del fuego ocasionado por nada menos que los cuerpos de Tita y Pedro aquella, su última noche.

El libro se presenta de una forma muy original, capitulado a través de la preparación de estas recetas dejadas por Tita para la posteridad, y recordando los días en los que habían sido preparados expresando diferentes situaciones y estados.

5) La historia contada a través de los Personajes

5.1) Tita De La Garza

Es una mujer espiritualmente independiente, aunque sometida a las agresivas costumbres familiares de las que es presa. Por haber nacido última, y además por ser mujer, está condenada a permanecer soltera y casta para cuidar a su madre y no caer en la desgracia de la vergüenza social.

En una época de grandes represiones ideológicas, Tita no escapa de los cuestionamientos sobre la vida misma, sobre la libertad, las injusticias y sobre todo lo que le está prohibido. No se cuestiona sobre la Revolución por la que atraviesa su país, pues le interesa hacer y no filosofar. Contrariamente a esos héroes en las palabras que nos son mostrados a lo largo de la historia, Tita es quien en efecto busca cambiar las cosas. A su manera, busca la misma libertad que buscan los revolucionarios, pero ella está comenzando desde su casa, desde el Rancho, intentando cambiar las leyes represoras que le han sido impuestas, y soportando para ello los constantes abusos de su Mamá Elena.

Al nacer, Tita no pude recibir los alimentos maternos debido a una depresión de la que fue presa su madre tras enviudar. Así es como fue criada en la cocina por Nacha, su única amiga fiel y confidente, aprendiendo desde la cuna los secretos y sabores culinarios que marcan esta historia. De muy joven, a sus 15 años, Tita conoce a Pedro y se enamora perdidamente de él. El amor fue mutuo. Sin embargo, debido a la tradición familiar, Mamá Elena arregló la boda que marcaría definitivamente el odio que su hija Tita le tendría toda la vida: la de Rosaura con Pedro. Tita nunca comprendió realmente si fue cierto que Pedro se casara con su hermana para estar cerca de ella pues, víctima de los celos, Pedro habría sido en muchas ocasiones motivo de pena para Tita. Mamá Elena nunca dejó de vigilar a estos dos constantemente, ocasionando disturbios familiares al por mayor.

Además de excelente cocinera, Tita era una personaextremadamente sensible y estaba en profundo contacto con su espiritualidad. Ya que la cocina era para ella una actividad que la desvinculaba del mundo represor y le permitía el acceso a su propio y mágico, liberador mundo, era capaz de reflejar en sus platos sus estados de ánimo y contagiarlos a todos los comensales. La boda de Rosaura con Pedro fue motivo de gran tristeza para ella, e incluso de repulsión. Fue tal su sensación al preparar el pastel de bodas, que los presentes en la ceremonia, al probarlo, sintieron gran tristeza y, en busca de aliviar esta pena, se produjo una vomitona colectiva en el Rancho. Como no podía ser de otra forma, Mamá Elena culpó a Tita de haber intoxicado la comida y la castigó fuertemente. El segundo hechizo del que los comensales fueron presas se dio en el primer aniversario de Tita como cocinera del Rancho, luego de la muerte de Nacha. Pedro, tiernamente, regaló a Tita un ramo de rosas que Mamá Elena le prohibió conservar. Para no desperdiciar este gesto, algo tan rara vez observado por Tita, cocinó un platillo con los pétalos de esas rosas que había sostenido contra su pecho con tal firmeza que había salpicado con su propia y deseosa sangre, cargada de necesidades, en especial la del amor. Al probar el platillo se dio entre Pedro y Tita una relación sexual casi platónica, que fue sólo manifestada en lo físico en el cuerpo de Gertrudis, su otra hermana, el día que abandonó el Rancho.

Cuando Rosaura dio a luza su primer hijo, Roberto, Tita se vio con gusto obligada a su alimentación, y le tomó un afecto maternal que ansiaba experimentar con todo su ser. Al verse imposibilitada de casarse y concebir, al haber recibido al niño en este mundo y al acoger a Roberto como su propio hijo su cuerpo reaccionó de una manera especial: dio leche, con la que alimentó al niño. Pero nuevamente su madre la reprimió: al ver extrañas movidas ocasionadas por los constantes roces de miradas y situaciones amorosas con Pedro, envió a la familia de su cuñado a vivir lejos. Esta separación fue doblemente dolorosa para Tita: perdía a su hombre (que no era su hombre) y a su hijo (que tampoco era su hijo). Siendo la encargada de la cocina del Rancho desde la muerte de Nacha, Tita por primera vez en su vida tenía tristeza tal que se desentendía de sus labores. La partida de Pedro y Roberto le había quitado todas sus fuerzas, a pesar de que en estos momentos de profunda pena siempre encontraba la compañía y consejos del alma de Nacha, pues su relación en vida había sido tan fuerte que incluso desde la muerte se acompañaban. Pero ni siquiera los consejos de Nacha fueron capaces de atenuar el fuego rabioso que nació de su entraña al saber que Roberto había muerto estando lejos, pues no podía ser alimentado con propiedad, mucho menos con todo el amor que él necesitaba y que sólo Tita podía brindarle. Culpó a Mamá Elena en un desenfrenado ataque de rabia y gritos, y corrió a esconderse en el palomar sobre la casa, desnuda, reflejando su decisión de separarse de todo lo que había conocido en este mundo, y quedándose rodeada de las plumas de palomas que podían volar donde quisieran, con un pichón que había quedado abandonado que acogió como su hijo, aunque estuviese muerto. Quizás, en alguna forma, se esté mostrando al lector a una Tita que refleja a su madre: dando el alimento (cuidado más básico) a un hijo diferente a ella, que está muerto (como Tita, muerta por dentro, sin poder comunicarse o su madre).

Ante el abandono que muestra su madre, la envía a vivir bajo la tutela del Doctor Brown encomendándole aislarla en un asilo mental. John la lleva, en cambio, a vivir a su casa, donde está Alex, su pequeño hijo. Tita, en su deseo de vivir en un mundo más que privado, deja de hablar incluso al tener más de sus encuentros supernaturales (aparece ante sus ojos en repetidas ocasiones la abuela de John). Se nos muestra que Tita no necesitaba de otras personas tan sólo porque sí, ya que su amor era tan generoso que podía llegar hasta a los seres que ya no estaban en este mundo. Pero sí sentía la necesidad de liberarse, de rebelarse contra una autoridad demagoga. En casa de John encuentra este aislamiento necesario que, sin ser confinamiento, funciona perfectamente como ese otro mundo que Tita buscaba: un sitio de amor y comprensión, donde aprende cosas nuevas no sólo de ciencia, sino de la relación amena de la que pueden gozar dos personas.

Luego de un desafortunado incidente en el que su madre queda paralizada de la cintura hacia abajo, Tita regresa a vivir al Rancho para continuar con sus cuidados, a pesar de que Mamá Elena la acusa sin descanso de querer envenenarla a través de la comida. Justamente a Tita, incapaz de violentarse de tal forma, y aún menos por medio de lo que representaba su unión con el Universo mismo: la cocina.

Víctima de esta sospecha, Mamá Elena tomaba sustancias vomitivas luego de cada alimento que Tita cocinaba, hasta que finalmente murió. Tita entonces se vio tan desligada de sus presiones que no supo qué sentir. Por primera vez era casi libre, por lo menos no tenía que cuidar de nadie a quien no quisiera cuidar. Podía dar su amor como a ella le placiera. La muerte de su madre tuvo muchas repercusiones, la mayor de ellas fue que Tita se encontró con una serie de testimonios del pasado de su madre que la exponían ante sus ojos como una mujer apasionada (como ella) a quien le habían negado el amor verdadero (como a ella). Y aún sabiendo esto, fue tan cruel el destino que madre había propiciado para ella que nunca podría perdonarla ni siquiera quererla, pero de todas formas en su funeral, lloró.

Quedó viviendo en el Rancho con la familia de Rosaura, quien había regresado para asistir al funeral luciendo un prominente embarazo. De allí nació Esperanza, quien al abandonar el útero había incapacitado a su madre de poder tener más hijos. Nuevamente Rosaura no tenía leche y Tita se hizo cargo de la labor de alimentarla, pero esta vez no desde su pecho, sino por medio de alimentos preparados, como Nacha hubiera hecho con ella hacía 17 años. Al ser la última criatura que nacería de ese matrimonio, Rosaura desde su llegada al mundo había pronosticado su destino: el de continuar la tradición familiar de mantenerse soltera a disposición de su madre. Fue tan grande el enojo y la frustración de Tita (sumado al hecho de que Pedro se negó a permitir el casamiento de Tita con John) que logró un nuevo hechizo alimenticio: deseando que esas palabras se pudrieran en el fondo de las entrañas de Rosaura, Tita hizo que desde ese día su hermana sufriera constantes y pestilentes contracciones digestivas.

Esa misma noche en la que John pidió (y consiguió) la mano de Tita, Pedro la sorprendió avanzada la noche y consumaron su amor en un cuarto al fondo de la casa, en un espectáculo de chispas que se desprendían de sus ardientes cuerpos que fueron confundidos con el espíritu de Mamá Elena. Luego, ante la sospecha de estar embarazada de Pedro, Tita suspenderá la boda con John, pues sería injusto entregarse en matrimonio sin ser casta (además de ser la madre del hijo de su cuñado). La soledad invade cada vez más el cuerpo de Tita, hasta que vuelve al Rancho Gertrudis, felizmente casada, marcando una esperanza para Tita. Gertrudis se encarga de propiciar el encuentro entre Tita y Pedro para confesarle este embarazo, y se marca un nuevo capítulo en la historia entre ambos. Esa noche Pedro, embriagado de alegría y de alcohol, sufre una serie de quemaduras que lo obligarían a recibir los cuidados médicos de Tita. Pero no fue tan sólo un accidente: Mamá Elena se había presentado en el mundo mortal, maldiciendo a Tita quien, finalmente, logró exteriorizar toda su furia contra Elena y hacerla finalmente desaparecer, logrando también comenzar su ciclo menstrual y entrando en razones que lo que le sucedía era un embarazo psicológico producto de su profundo deseo de poder algún día ser madre de un niño nacido del verdadero amor.

Pasados los años, Esperanza contraería matrimonio con Alex Brown en una boda que sería el desenlace de la historia de desencuentros, pues ahora quedaban tan solo Tita y Pedro en la casa. Esa noche, al consumar su amor, ambos encontrarían la muerte en lo que John describiría (mitad en forma científica, mitad en forma espiritual) como el estallido del fuego interior.

5.2) John Brown

Este ameno doctor estadounidense se aparece en las vidas de los De La Garza como la salvación, la liberación y la promesa de nuevas eras. Criado con lo moderno de la ciencia, lo normal de la familia, y lo especial de los conocimientos sobrenaturales de su abuela kikapú Luz Del Amanecer, John encarna la mezcla de todas las sensaciones de los personajes de este libro, adaptándolas y explicándolas en formas que Tita comprendía y aprehendía para poder conseguir su liberación. Se muestra comprensivo y de suma ayuda para Tita al cancelar la boda, sin rencores, sino agradeciendo poder haber estado a su lado.

Como meritorio de este personaje, cuento una historia que luego sería el botón desencadenante de la final emancipación espiritual de Tita: Al recibirla en su casa, John se enamora profundamente de ella. Trata de enseñarle, más allá de reglas y condicionamientos, las curiosidades que él había aprendido de su abuela, ya que conocía a Tita y sabía que estos datos serían de su agrado. Desde un principio vemos que John es apacible, sereno y muy predispuesto a ayudar a Tita. Podría haber sido su complemento ideal.

En el capítulo referido al mes de Junio, titulado bajo el nombre de "Masa para hacer fósforos", John explica a Tita que podemos encontrar estos componentes directamente en el cuerpo humano, y relata una historia que Luz Del Amanecer le habría enseñado, que será luego de vital importancia para comprender el desenlace del libro.

"Si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos [...] oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música [...] que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. [...] Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir. [...] Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo.

"-Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo los cerillos uno por uno. Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todos de un solo golpe [...] ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a reencontrarnos con nuestro origen divino" 1

1John Brown, pág. 85

5.3) Elena De La Garza

Habiendo sido criada en una familia de formación rígida y autoritaria, Elena se nos muestra como una mujer de similares características. Es dura, fuerte, de gran carácter, con un desenfado fenomenal a quien no cumple las reglas.

De joven había sentido el amor en los ojos de un muchacho llamado José Treviño, a quien el padre de Elena despreciaba por tener sangre negra en sus venas, y la obligó a contraer matrimonio con Juan De La Garza. Habiendo ya sido madre, Elena continuó con sus encuentros amorosos con el mulato, siendo el fruto de éstos Gertrudis. Juan ignoraba este hecho hasta que nació Tita. Al tomar conocimiento sufrió un fulminante infarto, dejando a Elena viuda desde muy joven. Esta repentina viudez la obligó a ser aún más rígida y fuerte, pues tuvo que hacerse cargo del Rancho, de sus tres hijas y de todos los quehaceres que le tocaban por el hecho de ser mujer. Como su madre antes que ella, le enseñó a Rosaura, Gertrudis y Tita los valores que eran imprescindibles para ser agraciada en la sociedad, y las tradiciones que corrían en la familia De La Garza.

A pesar de haber sido víctima de una frustración amorosa culpa de la represión paterna, Elena no se mostró como una persona necesitada de dar afecto, todo lo contrario: aparenta ser una persona renuente al mismo, ya que antes le había provocado tales sufrimientos y soledades. Quizás por eso, y en cumplimiento de las normas familiares, procuraba que sus hijas tuviesen mejor suerte, al menos un futuro más sólido que el de ella, apresurada por entregarlas a una nueva familia que pudiese dar la estabilidad necesaria para su tranquilidad y Paz. De alguna forma creo que Elena quería quedarse sola, y es por esto que ella también se mostraba infeliz con la norma familiar que imponía que Tita se quedara a su lado hasta la muerte.

Desconociendo otro modo de vida, Elena intenta todo el día enseñar e imponer lo que le fue enseñado e impuesto, no por un acto de cobardía hacia el cambio (ella podía enfrentarlo muy cómodamente), sino por un acto de su propia liberación, que esta vez no es espiritual, sino de una falsa sensación de satisfacción al verse desligada de su obligación de madre. Aún así el odio no la abandona, expresando quizás la furia contra sus padres y su difunto esposo a través del mal trato con sus hijas, en especial con la encargada de su compañía, Tita.

5.4) Pedro Muzquiz

Pedro es un joven arrebatado y apasionado, que quizás no es reflejo de su padre, un hombre paciente y contemplativo. La misma noche en la que conoció a Tita en una fiesta se decidió a proponerle matrimonio, aunque esperó que arribara la oportunidad para hacerlo a solas. Luego de paseos románticos por la plaza de Piedras Negras, Pedro y Tita fijaron un lapso de un año para dar a conocer la noticia al pedirle a Elena su mano. Pero la noche en que lo hizo, Elena propuso al Señor Muzquiz que Pedro contrajera matrimonio con Rosaura. Pedro, en un arrebatado intento por permanecer cerca de Tita, aceptó la propuesta. Sin cumplir su rol de marido, no consumó el matrimonio sino hasta meses después, gracias a las insistencias y presiones que recibía. Nunca tomó suficiente valor para hacer las cosas, es quizás quien menos piensa en las repercusiones de sus actos en toda la novela. Nunca se atrevió a huir con Tita del Rancho, ni a gritar a viva voz su amor incluso luego de la muerte de Mamá Elena. Incluso se dejaba doblegar por Elena. Como en la obra no se menciona la existencia de Señora Muzquiz alguna, presumo que esta redención a la autoridad materna era producto de haber perdido a su madre, o de la ausencia de ella.

Su inexperiencia ante el trato delicado hacia las mujeres y su anatomíalo llevaba a ser un tanto rústico en la forma de expresar su deseo hacia Tita, delirando durante mucho tiempo por una parte de la pantorrilla que le había visto alguna vez, o mirando fijamente los senos de Tita en una ocasión en la cocina. Sin el menor desdén, Pedro ayudaba a Tita a recorrer el cuerpo de él con las manos de ella, e incluso el día en que la desvirgó la tomó casi por la fuerza, de no haber sido porque Tita no puso resistencia alguna.

Es también esta actitud de niño que se hace pasar por hombre de la casa, Pedro constantemente hacía berrinches frente a la posibilidad de compartir a Tita con alguien más, representado en la novela a través de John, pero también repudiaba la falta de compañía de Tita cuando ella estaba junto a otras compañías. Era tan desenfrenado su amor, y tan tempestuosa la separación que les había sido marcada, que Pedro nunca asumió a viva voz sus sentimientos hacia Tita fuera del círculo privado que ambos formaran, y no fue sino hasta la boda de Esperanza (en la que bailó románticamente con Tita frente a todos) que demostró su amor sin importarle lo demás... ni los demás.

5.5) Gertrudis De La Garza

Gertrudis, la segunda hija de Elena (hija de Treviño, el mulato), es una mujer totalmente desenfrenada, muy pasional y muy curiosa respecto de su propio ser y de las delicias que depararía la vida lejos de las normas.

Siempre inclinada hacia el camino rebelde, Gertrudis fue quien sucumbió ante la tentación que marcó aquél plato de Codornices en Rosas que Tita había elaborado marcando una intimidad con Pedro. Para quitarse el ardor que esta sensación provocaba en su bajo vientre, fue a darse un baño en el cuarto de patio trasero construido a tal fin. Pero era su sensualidad tan remarcada, y su deseo tan libidinoso, que el agua no podía refrescarla, representado en la novela en forma mágica: diciendo que las gotas de agua, ni bien tocaban su piel, se evaporaban. Casi explotando de pasión, fue tal el calor de su cuerpo que incendió el cuarto de la ducha. Al salir para resguardar su vida un rebelde, el capitán Juan Alejandrez (quien meses después volvería al Rancho en busca de provisiones) la subió a su caballo y se la llevó lejos del hogar, haciendo el amor a galope.

Gertrudis fue a parar a un burdel, con ansias de calmar el hambre y sed de su cuerpo. Tras pasar meses de lujuria, fue a la búsqueda de Juan Alejandrez y contrajo matrimonio, no sin antes enrolarse en el ejército rebelde y lograr, a fuerza de batallas, ascender hasta el cargo de Generala.

Siempre calculadora, pero abierta y franca a cualquier costo, Gertrudis es quien se encarga de propiciar la situación para que Pedro se enterara que Tita estaba embarazada de él, y es quien aconseja a su hermana sobre el tema antes de partir nuevamente a batallar.

5.6) Rosaura De La Garza

La más recatada y acatadora de las reglas de las tres hijas de Elena. Siendo la mayor, es la más preocupada por contraer matrimonio para perpetuar las costumbres familiares.

Rosaura, sabiendo siempre que su marido era el novio de Tita, se muestra como una mujer enfadada y con actitudes de desprecio, a pesar de haber sentido la mayor parte de su vida una terrible sensación de angustia y culpa por haber robado a Tita su amor. Sin embargo, reclamando lo que le pertenece por decisión materna, constantemente tiene enfrentamientos con Tita respecto de Pedro.

Si bien no es independiente ni luchadora, al sentirse permanentemente en desventaja con Tita siempre la trató con frialdad, indiferencia y hasta desprecio. Al temer fracasar en las áreas donde Tita tenía éxito rechazaba la ayuda de su hermana, siendo el mejor ejemplo de esto una ocasión en la que intentó cocinar y se negó a recibir ayuda o asesoramiento, produciendo una indigesta comida que su madre intentaba halagar en presencia de Pedro.

Al continuar ciegamente con la tradición familiar anunciando que Esperanza iba a mantenerse soltera hasta su muerte, Tita propició sin intención una terrible y permanente indigestión a través de su comida, que provocaba a Rosaura flatulencias y mal aliento, hasta terminar en una gran inflamación en el vientre que le provocó la muerte.

5.7) Chencha

La más joven de las empleadas del Rancho, Chencha se mantuvo siempre por el bajo, sin intentar ser protagonista de historias que no le eran suyas, pero permanentemente propagando las noticias de aquí para allá.

Exagerada y a veces mentirosa, esta meticulosa chica siempre se mostró temerosa a los regaños de Elena, lo que le hacia sentir la necesidad de inventar excusas por sus actos y por los de los demás.

Este personaje recién toma importancia en el capítulo correspondiente a Julio, cuando Tita está viviendo en casa de los Brown. Chencha preparó uno de los platos favoritos de Tita, Caldo de Colita de Res. Este plato llevaba, además del sabor, los recuerdos buenos y agradables que se necesitaron para que Tita volviera a hablar y a llorar para desahoga sus penas pasadas.

Asimismo, luego de un violento ataque donde resultó violada y a pesar de ser la única compañía con la que contó Mamá Elena durante meses, al volver Tita al Rancho Chencha fue despedida y volvió a su pueblo, donde contrajo matrimonio con un hombre honrado y bueno que la quería. Y un día, así como se fue, volvió a ayudar a Tita en cuanto podía, una vez que Mamá Elena había fallecido, acompañada esta vez por su marido.

5.8) Nacha

Es quizás uno de los personajes más importantes de la novela. Responsable por la adoración de Tita por la cocina, Nacha fue más que la cocinera del rancho: era lo que Tita reconoció como una madre, una madre amorosa que le enseñaba con paciencia, que la cubría en sus picardías, que la mimaba en sus enfermedades y la arropaba cada noche. Incluso luego de su muerte siguió acompañando y aconsejando a Tita sobre cuanto podía, y nunca la dejó a merced de las tristezas y soledades que estaban siempre rondando a Tita.

Nacha trabajaba en el Rancho desde que tenía memoria, cuando la madre de Mamá Elena era la jefa del hogar. En esos días, Nacha tenía un novio que la frecuentaba. Ante el desagrado de la madre de Elena, corrió al novio y no permitió su regreso al Rancho. Así Nacha perdió la única oportunidad de amar que tuvo en su vida, razón de más para comprender en todo sentido a Tita en la penosa situación con Pedro y el infortunado destino que había de tocarle.

La noche anterior a la boda de Rosaura y Pedro, Nacha y Tita preparaban el pastel de bodas. Tita, angustiada, lloró sobre la comida dejándole un imperceptible sabor a tristeza que luego hubo de descomponer a los invitados a la celebración. Nacha, para asegurarse del buen estado de los alimentos, probó un poco, pero lo suficiente como para irse a dormir esa noche convertida en un mar de lágrimas. Tan triste se hallaba al otro día que no puedo asistir a la boda, prefirió quedarse en cama. Tampoco se molestó por ello, visto que nunca tuvo buena afinidad con Rosaura por ser esta muy melindrosa con los alimentos desde pequeña. Nacha, como Tita, prefería cumplir con sus tareas aún siendo un espíritu libre, actuando con sutileza para lograr cambios hacia una situación mejor.

Al regresar Tita de la boda de su hermana encontró a Nacha muerta sobre su cama, abrazada a una foto de ese amor que le fue negado. Tal como ocurrió con Tita, tal como ocurrió con Elena, Nacha señala lo que puede ser considerado como una de las tres "generaciones" del Rancho marcadas por la frustración amorosa, el desencanto a la vida, y la lucha por mantener el equilibrio en situaciones entristecedoras y desconcertantes.

6) Los Tiempos del relato

La historia es relatada por la sobrina nieta de Tita, la hija de Alex y Esperanza, en un tiempo contemporáneo al nuestro. En un cálculo aproximado, los sucesos relatados ocurren en un período entre el último lustro del siglo XIX y la primer veintena del siglo XX en la primera y segunda generación. Ya en la boda de Esperanza y Alex comienzan a aparecer los modernismos, simbolizados a través del arribo de los invitados en automóviles Ford "T", fabricados aproximadamente en 1910, arribados a México entren 1915 y 1920.

La forma del relato en acronológica, pues narra historias sin seguir un orden temporal cronológico, sino relacionado a los platos que la hija de Esperanza va preparando con los sucesos ocurridos durante los tiempos de Tita en la preparación de los mismos, incluyendo también relatos de generaciones previas (Luz Del Amanecer, Nacha, Elena).

7) El espacio

Los hechos se ubican geográficamente en un pueblo llamado Piedras Negras, en el límite de México con Estados Unidos (el pueblo de Eagle Pass, en Texas). La gran mayoría de los hechos toma lugar en el Rancho de los De La Garza, aunque algunas acciones se ubican en el centro del pueblo (como lugar de compras y las constantes balaceras entre federales y rebeldes), en Eagle Pass (como lugar de otras compras y la casa de John Brown) y hasta en San Antonio, donde vive el hermano de Elena con quien viven por un período Rosaura, Pedro y el pequeño Roberto.

8) El conflicto principal

Como analizamos desde los personajes, el verdadero conflicto se presenta en todos los personajes, y es la frustración hacia el amor: la forzada separación de Tita y Pedro, el asesinato (previa separación) de Elena con Treviño, el impedimento de ejercer el acto de amor por parte de Gertrudis, el matrimonio sólo por aspectos de Rosaura y Pedro, la separación de Nacha y su novio, el enamoramiento y abandono que sufre John Brown, la lucha por ganar el amor de Luz Del Amanecer y, finalmente, la violación de Chencha y su posterior encuentro con el verdadero amor. En cada historia aparece la lucha, la desesperación por ganarse en tiempos de represión, la libertad para ejercer lo más íntimo y sagrado que puede tener un ser humano, que es su derecho a amar a alguien, y a ser amado.

Cada personaje, desde su perspectiva, se relaciona con este conflicto, siendo el principal exponente del mismo en la novela la serie de desencuentros forzados de los que son víctimas Pedro y Tita, en manos de Mamá Elena.

9) Los temas y su tratativa

9.1) La tratativa dada a los temas

Tratándose de cuestiones tan intrínsecas a la propia naturaleza humana, la tratativa dada a los temas es cruda pero sin caer en la agresividad.

Con el respeto merecido, la autora habla de la sensualidad, la sexualidad, le lujuria y el más puro amor con el mismo tono comunicacional. El mismo trato otorga a la libertad y a la represión, a la pena y a la algarabía, y a todos los pequeños subtemas tocados en esta novela.

Utilizando lenguaje cotidiano y muy expresivo, Esquivel logra hacer sentir al lector exactamente el conjunto de sensaciones que experimentan los personajes. Con impecable sincronía entremezcla insultos, maldiciones, sociolectos y lo que podría considerarse como tecnolectos culinarios, con el lenguaje cotidiano de manera de ser comprensible por cualquier persona de habla castellana, de cualquier estrato social y condiciones psico y sociológicas.

9.2) La tratativa íntima de la autora

Tratándose de una amante de la cocina, Laura Esquivel nos muestra que el arte culinario no es simplemente una actividad cotidiana para cumplir una necesidad básica sino, por el contrario, tiene miles de características especiales, perfectamente representadas en la obra. De este modo, la cocina es liberadora, pacificadora, y hasta un vínculo de comunicación y amoroso entre los personajes.

Según la autora, "UNO ES LO QUE COME, con quién lo come y cómo lo come".En una entrevista, confesó que defiende con el mismo ímpetu la literatura y la cocina. La primera, dice, es un acto de amor, y escribir le sana de sus obsesiones y sus fantasmas. Los fogones, por su parte, son su fuente de conocimiento. En su novela Como agua para chocolate descubrió a los lectores la efervescencia amorosa que surge tras degustar codornices con pétalos de rosa o el poder de recobrar la memoria que puede tener un caldo de colita de res.

Durante esta entrevista, ante la pregunta "¿Qué es para usted cocinar?", ella respondió:

Es una ceremonia de unión con el universo. Un placer enorme. A veces, lo utilizo como contrapunto a mi escritura; en otras ocasiones, como terapia. El amor siempre está presente allí. El amor, que da sentido a todo, es lo que hace de dos cosas una, y en la cocina uno hace precisamente eso: utiliza todos los elementos que conforman el mundo, juega con ellos y, en base al amor, hace una única cosa que después va a ser ingerida por los demás.

Y aún más relacionado a esta novela que relata las desventuras de la búsqueda de la libertad y las ansias de cambiar el mundo, Esquivel comentó:

"Llegué a pensar que era una pérdida de tiempo estar cocinando cuando afuera las mujeres podíamos cambiar el mundo... Fue maravilloso el día que redescubrí la cocina y me di cuenta de que el verdadero cambio está dentro de casa"

10) Las técnicas narrativas

Con impecable delicadeza, la autora explota al máximo su conocimiento sobre el lenguaje. En un mismo párrafo podemos encontrar sociolectos muy propios del pueblo o de la zona de residencia de los personajes, así como sociolectos mexicanos, junto al lenguaje cotidiano español.

La mejor representante es Chencha quien, dado su bajo nivel de educación y cultura o refinamiento, habla de corrido y en palabras sólo por ella entendibles. La autora logra capturar estas frases, escribiéndolas tal y como se oirían, de modo que el lector puede decodificarlas perfectamente:

Al morir Roberto, Chancha llega a darle la noticia a Mamá Elena que está trabajando junto a Tita:

"-¡No llores niña! Me choca verte llorar. ¿Qué es lo que te pasa?

Es q’el Felipe ya’stá aquí y dice ¡que si petatió!

¿Qué dices? ¿Quién se murió?

¡Pos el niño!

¿Cuál niño?

¡Pos cuál iba’ser! Pos su nieto, todo lo que comía le caía mal ¡y pos si petatió!"

Chencha y Mamá Elena, pág 73

Y también encontramos en el relato tecnolectos especiales, de la mano del Doctor John Brown:

"- En 1669, Brandt, químico de Hamburgo, buscando la piedra filosofal descubrió el fósforo. Él creía que al unir el extracto de la orina con un metal conseguiría transmutarlo en oro. Lo que obtuvo fue un cuerpo luminoso por sí mismo, que ardía con una vivacidad desconocida hasta entonces. Por mucho tiempo se obtuvo el fósforo calcinando fuertemente el residuo de la evaporación de la orina en una retorta de tierra cuyo cuello se sumergía en agua. Hoy se extrae de los huesos de los animales, que contienen ácido fosfórico y cal."

Dr. John Brown, pág. 84

11) Conclusiones

Luego del análisis de esta novela, la única conclusión a extraer de la misma es que la libertad nunca ha de ser negada a un individuo cuyo espíritu sea salvaje por dentro, aún siendo el cuerpo portador del mismo un ente sujeto a reglas, pues este espíritu no descansará hasta ver cumplido su objetivo aunque sea sólo por un momento. Tal es el caso de Tita, nuestra protagonista y heroína, que luchó hasta ver eliminada una absurda tradición familiar, como fuera su propósito desde niña, presentado incluso al lector en las primeras páginas de esta emocionante novela cargada de valor y de sed de libertad.