21/3/10

ARIEL



ARIEL
de
José Enrique Rodó

José Enrique Rodó nació en 1871 en Montevideo (Uruguay), en una familia burguesa venida a menos (su padre era un comerciante catalán). Desde pequeño deseó viajar, algo que sólo hizo dos veces en su vida: a Santiago de Chile y a Europa. Político, escritor, ensayista, profesor universitario de Literatura, de carácter reservado, tímido y solitario, a los 29 años adoptó la imagen de viejo profesor que simboliza «Próspero».
El primer trabajo que alcanzó repercusión fue Rubén Darío. Su personalidad literaria. Su última obra, en 1899, donde analiza en profundidad Prosas profanas. Sin embargo, la obra que le dio fama universal fue Ariel, escrito en 1900. En abril de 1917 llegó a Palermo (Italia) y un mes después murió allí como un perfecto desconocido.
A grandes rasgos, Ariel es un ensayo donde Rodó se dirige a la juventud americana – la obra está dedicada a ellos – para prevenirles del peligro del utilitarismo y el empobrecimiento de espíritu como paradigma de civilización y hace una apuesta idealista por la espiritualidad, siguiendo el modelo grecolatino, conminándolos a la acción. Para esto, se vale de los personajes de la obra La Tempestad de William Shakespeare. Al elegir este modelo, Rodó sigue a uno de sus maestros, el francés Ernest Renan que ya utilizó a los personajes shakespearianos como símbolos o al mismo Rubén Darío, que tras la derrota de España frente a Estados Unidos en 1898 publicó un texto, El triunfo de Calibán, donde califica a los estadounidenses como «Bárbaros que aborrecen la sangre latina [...] el ideal de estos calibanes está circunscrito a la bolsa y a la fábrica». Sin embargo, como dice Teodosio Fernández, «la versión de Rodó fue la que encontró un eco definitivo».
Rodó estructura su ensayo en un prólogo, seis partes y una conclusión. Pero una de las características originales de la obra es que Rodó plantea su discurso de una forma muy literaria: «Aquella tarde, el viejo y venerado maestro, a quien solían llamar Próspero, por alusión al sabio mago de La Tempestad shakespeariana, se despedía de sus jóvenes discípulos, pasado un año de tareas, congregándolos una vez más a su alrededor». Así empieza el prólogo; la identificación de Rodó con Próspero es evidente.
El contexto situacional queda descrito como la amplia sala de estudios del maestro repleta de libros y con una estatua de bronce que representaba la figura de Ariel (personaje de La Tempestad) dominándolo todo. Inmediatamente encontramos qué significa cada símbolo: «Ariel, genio del aire representa [...] la parte noble y alada del espíritu. Ariel es el imperio de la razón [...] el entusiasmo generoso [...] la espiritualidad de la cultura, la vivacidad y la gracia de la inteligencia [...] Calibán, símbolo de sensualidad y de torpeza, con el pincel perseverante de la vida».
Tenemos los elementos principales en torno a los que girará la obra. Una vez sentadas las bases, el maestro Próspero comienza a hablar a sus jóvenes discípulos.

Parte I. El papel de la juventud en la historia de la humanidad

En esta primera parte, Próspero expone los motivos de su discurso. Considera a la juventud «un terreno generoso donde la simiente de una palabra oportuna suele rendir, en corto tiempo, los frutos de una inmortal vegetación». La juventud tiene la misión de ir renovando, en cada generación, los ideales de la humanidad. Es interesante lo que dice al respecto Jorge Rufinelli. Explica que esta juventud no era sólo el grupo de personas jóvenes, sino el mismo continente americano, un continente “joven” en comparación con la vieja Europa. Y añade que «gracias a esta juventud, es posible el discurso de Ariel [...] sin la flexibilidad de lo inmaduro, no habría tenido sentido el proyecto de orientación espiritual que se propuso Rodó». De esta manera, pone en manos de la juventud americana el futuro del joven continente: «Toca al espíritu juvenil la iniciativa audaz, la genialidad innovadora [...] yo creo que América necesita grandemente de su juventud». ¿Para qué? ¿Por qué necesita América a sus jóvenes?

Parte II. Los peligros del utilitarismo

En la segunda parte, Próspero comienza su ataque al utilitarismo. Apoyándose constantemente en la “biblioteca europea” – Michelet, Guyau, Renan... – advierte que, ante todo, el individuo humano debe esforzarse en ser «un ejemplar no mutilado de la humanidad». Y dice esto porque considera, como un primer efecto grave del utilitarismo, la estrechez mental: critica la especialización en la educación – campo fundamental para Rodó –, pues el fin utilitario «se empeña en mutilar, por medio de ese utilitarismo y una especialización prematura, la integridad natural de los espíritus», destacando que esta forma de interpretar la educación prepara «espíritus estrechos [...] incapaces de considerar más que el único aspecto de la realidad con que estén inmediatamente en contacto».
El ejemplo de una sociedad opuesta a este utilitarismo especializado es Atenas: «fundó su concepción de la vida en el concierto de todas las facultades humanas [...] supo engrandecer a la vez el sentido de lo ideal y el de lo real, la razón y el instinto, las fuerzas del espíritu y las del cuerpo», es decir, supo encontrar el equilibrio entre Ariel y Calibán. Sin embargo, el ejemplo ateniense queda muy en el pasado, porque en la sociedad que analiza el maestro, «el sentido de la utilidad material y el bienestar domina el carácter [...] los resultados del espíritu estrecho y la cultura unilateral son particularmente funestos [...] los diarios afanes por la utilidad». Aunque Mario Benedetti comentó que Rodó «no fue un adelantado, ni pretendió serlo [...] penetró en el siglo XX, pero más bien lo visitó como turista», estas palabras parecen una profecía inquietante sobre la sociedad actual.
Próspero explica con un cuento – un rasgo más de la literariedad del texto – el concepto de “ocio noble” que según él imperaba en la Grecia clásica y que simboliza Cleanto en el cuento: la doble actividad, el equilibrio antes mencionado. Pero siempre se debe permanecer alerta, porque la parte útil prescinde en primer lugar de la vida interior que tan bien describe en el cuento, la parte espiritual del ser humano que lo hace tal, es decir, Ariel.

Parte III. Dos modelos a seguir: Grecia y el cristianismo primigenio

Profundiza entonces en el modelo que se debe seguir: «La perfección de la moralidad humana consistiría en infiltrar el espíritu de la caridad en los moldes de la elegancia griega». Y afirma que esto ocurrió una vez: cuando el cristianismo recién nacido llegó a Grecia de la mano de San Pablo; «los dos ideales más altos de la historia».
Entonces reflexiona sobre el buen gusto – «una segunda conciencia que nos orienta y nos devuelve a la luz» - frente al mal gusto – cuyo mayor ejemplo fue Nerón, «el germen del histrionismo monstruoso» –. ¿Qué importancia tiene la separación de uno u otro? Porque ambas concepciones están ligadas a la idea del Bien y el Mal, lo correcto y lo erróneo.
Poco a poco, Próspero está conduciendo con sus razonamientos a sus discípulos al terreno fundamental de su discurso; ahora entrará de lleno en materia.

Parte IV. Oposición al utilitarismo: la «oligarquía de los hombres sabios»

«A la concepción de la vida racional que se funda en el libre y armonioso desenvolvimiento de nuestra naturaleza», es decir, al ejemplo de perfección que acaba de exponer – Grecia y el cristianismo – «se opone – como norma de conducta humana – la concepción utilitaria [...] la inmediata finalidad del interés». Una vez más, opone los dos ideales, Ariel y Calibán.
Según Próspero, dos son las causas fundamentales de la preminencia del espíritu útil en su sociedad:
- las revelaciones de la ciencia
- la universal difusión y el triunfo de las ideas democráticas
Esta afirmación, que suena tremendista en nuestros días, es justificada en los párrafos siguientes. El programa de Rodó en boca de Próspero apuesta por una aristarquia: la democracia mal planteada iguala en la mediocridad, favorece a los vulgares, «siendo la democracia la entronización de Calibán». Lo que debe hacerse es educar, que todos tengan el mismo derecho para recibir una educación óptima; pero después, deben gobernar los mejores, una «oligarquía de los hombres sabios». Y hace una reflexión muy interesante que nos fuerza a recordar la dicotomía presentada por Sarmiento: «La multitud, la masa anónima, no es nada por sí misma. La multitud será un instrumento de barbarie o de civilización según carezca o no del coeficiente de una alta dirección moral». Y añade: «En ausencia de la barbarie irruptora que desata sus hordas sobre los faros luminosos de la civilización [...] la alta cultura de las sociedades debe precaverse contra [...] las hordas inevitables de la vulgaridad».
Todo esto no quiere decir que la democracia deba ser abolida; lo que quiere recalcar es el papel determinante, básico, que desempeña la educación, la educación de todos, y el tipo de educación correcta, que esté enfocada – como ya se ha visto – a la potenciación del ser humano como tal, que tienda al perfeccionamiento de este, no a su mutilación intelectual y espiritual.
Los mejores, «la oligarquía de sabios», se encargarían entonces de dirigir al resto, a la masa, servirían «de modelos vivos e influyentes»; y el resultado de este proceso sería una «democracia noble, justa; de una democracia dirigida por la noción y el sentimiento de verdaderas superioridades humanas; de una democracia en la cual la supremacía de la inteligencia y la virtud [...] reciba su autoridad y su prestigio».
Una vez más vemos la forma de razonamiento de Rodó: opone conceptos y resultados con una visión que, desde nuestra perspectiva y con el tiempo que ha pasado, más que idealista suena utópica. Porque a este modelo ideal contrapone el modelo utilitarista exitoso en ese momento, un modelo que ha pervivido y progresado hasta hoy, donde domina de forma feroz; este modelo es analizado con detenimiento en la quinta parte.

Parte V. Estados Unidos: el peligro que llega del norte

«Si ha podido decirse del utilitarismo que es el verbo del espíritu inglés, los Estados Unidos pueden ser considerados la encarnación del verbo utilitario». No se anda con eufemismos Rodó.
Considera que el peligro está en la imitación del modelo que representa Estados Unidos, un modelo que define deslatinizado, donde lo beneficioso y lo útil están por encima de todo, donde impera el ejemplo de los fuertes. El siguiente párrafo es básico para entender no sólo el momento de la América latina de Rodó, sino incluso nuestra actual sociedad capitalista: «Comprendo bien que se aspire a rectificar, por la educación perseverante, aquellos trazos del carácter de una sociedad humana que necesiten concordar con nuevas exigencias de la civilización y nuevas oportunidades de la vida, equilibrando así, por medio de una influencia innovadora, las fuerzas de la herencia y la costumbre. Pero no veo la gloria, ni en el propósito de desnaturalizar el carácter de los pueblos — su genio personal —, para imponerles la identificación con un modelo extraño al que ellos sacrifiquen la originalidad irreemplazable de su espíritu; ni en la creencia ingenua de que eso pueda obtenerse alguna vez por procedimientos artificiales e improvisados de imitación. Ese irreflexivo traslado de lo que es natural y espontáneo en una sociedad al seno de otra, donde no tenga raíces ni en la naturaleza ni en la historia, equivalía para Michelet a la tentativa de incorporar, por simple agregación, una cosa muerta a un organismo vivo. En sociabilidad, como en literatura, como en arte, la imitación inconsulta no hará nunca sino deformar las líneas del modelo. El engaño de los que piensan haber reproducido en lo esencial el carácter de una colectividad humana, las fuerzas vivas de su espíritu, y, con ellos, el secreto de sus triunfos y su prosperidad, reproduciendo exactamente el mecanismo de sus instituciones y las formas exteriores de sus costumbres, hace pensar en la ilusión de los principiantes candorosos que se imaginan haberse apoderado del genio del maestro cuando han copiado las formas de su estilo o sus procedimientos de composición».
Entonces pasa a identificar el carácter su pueblo con la herencia latina, «una herencia de raza, una gran tradición étnica que mantener, un vínculo sagrado que nos une a inmortales páginas de la historia». Es decir, propone acogerse al modelo clásico (el pasado) para desde el presente proyectar un futuro. Como afirma Teodosio Fernández, «los planteamientos de Echeverría sobre la emancipación mental habían perdido vigencia, pues ahora se trataba de conjugar lo que se era con lo que se deseaba ser, la aceptación del pasado con una visión esperanzada del futuro».
Y una vez más contrapone los modelos, esta vez centrándose en el análisis de la sociedad estadounidense, «esa civilización que algunos nos ofrecen como único y absoluto modelo».
Primero, va alabando las cualidades positivas que encuentra en los vecinos del norte: fueron los primeros en hacer surgir el modelo de libertad, pues pusieron el ejemplo de la posibilidad de una gran república; es una sociedad fuerte, tenaz, perseverante, que rinde culto al trabajo; posee un instinto de curiosidad insaciable; han hecho de la escuela el fundamento de su prosperidad; son prácticos y eficaces de forma admirable; poseen un sentimiento religioso delicado y profundo; sienten la necesidad de mantenerse sanos y vigorosos... Pero después de estos elogios, añade una frase que ha pasado a la historia: «aunque no les amo, les admiro».
Sin embargo, insiste en que no es el modelo que debe imitar América latina, porque «aquella civilización produce en su conjunto una singular impresión de insuficiencia y de vacío [...] vive para la realidad inmediata del presente y por ello subordina toda su actividad al egoísmo del bienestar personal y colectivo». Insisto en el carácter visionario de las palabras de Rodó.
A continuación, se reproducen textualmente algunas afirmaciones de Rodó sobre Estados Unidos y su genio: «el norteamericano ha logrado adquirir con ellas, plenamente, la satisfacción y la vanidad de la magnificencia suntuaria; pero no ha logrado adquirir la nota escogida del buen gusto...
... Menosprecia todo ejercicio del pensamiento que prescinda de una inmediata finalidad [...] la investigación no es para él sino el antecedente de la aplicación utilitaria ...
... el resultado de su porfiada guerra a la ignorancia ha sido la semicultura universal y una profunda languidez de la alta cultura. En igual proporción que la ignorancia radical, disminuyen en el ambiente de esa gigantesca democracia, la superior sabiduría y el genio ...
... el éxito debía ser considerado la finalidad suprema de la vida ...
... el gobierno de la mediocridad [...] el absolutismo del número [...] impone así la lógica de sus resultados en la vida política, como en todos los órdenes de la actividad ...
... Hoy, ellos aspiran manifiestamente al primado de la cultura universal, a la dirección de las ideas, y se consideran a sí mismos los forjadores de un tipo de civilización que prevalecerá».
Pero no debemos confundirnos. Rodó repudia, no a Estados Unidos, sino, como explica Jorge Rufinelli, «la hegemonía del utilitarismo, el peligro de convertirlo en paradigma de la civilización [...] lo que le inquietaba era la fuerza del “espíritu calibanesco” en los Estados Unidos”, y cómo ese espíritu estaba siendo trasplantado a las naciones latinoamericanas, que querían seguir el modelo norteamericano que le estaban imponiendo. Esa advertencia es el eje central de Ariel. Plantea a la juventud americana no que se conviertan en un pueblo idealista y espiritualista – reconoce un poco después que «sin la conquista de cierto bienestar material es imposible, en las sociedades humanas, el reino del espíritu» –, sino la anulación de la parte espiritual por la parte útil.
Y cierra tendiendo una mano a esta sociedad que había criticado: «esperemos que el espíritu de aquel titánico organismo social, que ha sido hasta hoy voluntad y utilidad solamente, sea también algún día inteligencia, sentimiento, idealidad».

Parte VI. El trabajo que se plantea a la juventud americana

Después de todo lo expuesto, Próspero se dirige directamente a sus discípulos, a la juventud, conminándolos a la acción. «A vuestra generación toca impedirlo». Deben impedir que los países de la América latina caigan en las redes del calibanismo, del utilitarismo, deben impedir que los pueblos latinoamericanos pierdan su esencia, su espíritu. Y todo esto mirando al futuro, al porvenir – «consagrad una parte de vuestra alma al porvenir desconocido» –, sin prisas. En sus manos está hacer un trabajo lento, minucioso, de una trascendencia fundamental para el futuro de sus naciones. «No seréis sus fundadores, quizá; seréis los precursores». Y para remarcarlo, invoca de nuevo la figura de Ariel, el símbolo de la «idealidad y orden en la vida, noble inspiración en el pensamiento, desinterés en moral, buen gusto en arte, heroísmo en la acción, delicadeza en las costumbres».
A tono con su carácter, Rodó expresa su esperanza en este porvenir, está seguro de la victoria de Ariel sobre Calibán.
La obra concluye con la despedida de los jóvenes de la casa de Próspero a última hora de la tarde. Según escribe Rodó, se sumergen en la realidad, entre la muchedumbre que pasa por la calle, esa muchedumbre que ellos debían guiar por los senderos que les había marcado el maestro.

Importancia de Ariel

Después de haber considerado minuciosamente las partes de la obra, podemos preguntarnos, ¿qué valor presenta hoy el texto para nosotros? Pues bien, para el lector actual, Ariel presenta principalmente dos grados básicos de importancia, una por el fondo – lo que dice – y otro por la forma – cómo lo dice –.
Respecto a lo que dice, podemos considerar Ariel como un paso más en aquella contraposición que se inició a principios del XIX con la emancipación de la metrópoli. Así, nos remitimos a Esteban Echeverría, que sienta las bases de la independencia cultural e intelectual del que había sido modelo obligado y plantea los primeros textos sobre la dicotomía civilización/barbarie con su poema La Cautiva o el relato El matadero; pasamos por el pensamiento de Domingo Faustino Sarmiento, que identifica civilización con el modelo europeo y urbano, y barbarie con la Pampa y los gauchos; luego los autores de la poesía gauchesca, como Hidalgo, Ascasubi, hasta Hernández, que convierten al representante de la barbarie para Sarmiento en símbolo de la nación. Y por último Martí; él es quién reformula esta dicotomía, hablando de “nuestra América mestiza”, un concepto que engloba a todos, un único valor que sustituye la oposición civilización/barbarie - «Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas» o «Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra» son dos frases míticas que incluyó en su no menos mítico ensayo Nuestra América –. Pues, llegados a este punto, Rodó plantea su programa, revisa los conceptos y los transforma; la dicotomía, en ese momento, pasaba a ser utilitarismo/espiritualismo. El modelo a seguir – al fin y al cabo se sigue tratando de la identidad de los pueblos emancipados – debía ser el clásico, pero adaptado al presente y con perspectivas de futuro.
Y este programa, y ya entramos en el aspecto de la forma, es expuesto con un profundo sentido estético, con carácter narrativo: una historia cuyos personajes son tomados de la tradición europea – parten de Shakespeare, pero es muy importante la reflexión de Renan – y que funcionan de forma simbólica. Presenta una estructura formalmente cerrada – se inicia con la llegada a la casa de Próspero y finaliza cuando se van – y todo ello con una prosa magnífica. “Rodó tuvo la obsesión de la forma y logró nuevas modalidades y matices de expresión, huyendo de la vulgaridad y de la frase hecha. Esa fue su más significativa aportación al movimiento modernista”, comentó Max Henríquez Ureña. «Rodó era un pensador; era también un artista. Su prosa se benefició de ambos talentos», escribió Anderson Imbert. Lago Carballo afirma que «el estilo discursivo y preciosista de Rodó, tan distinto a los modos y gustos actuales, requiere por parte del lector una disposición de ánimo con sensibilidad propicia a la comprensión de un texto propio del modernismo literario».
Es evidente que el texto de Rodó no responde a los modelos actuales de prosa ensayística, pero esto, antes que un impedimento debe resultar un atractivo para el lector moderno, un acicate para acercarse a un texto exquisito que plantea, con una deliciosa claridad expositiva, el pensamiento del uruguayo. Un sencillo ejemplo de la cuidada prosa de Rodó queda expuesto en el siguiente párrafo: «Si, por desdicha, la humanidad hubiera de desesperar definitivamente de la inmortalidad de la conciencia individual, el sentimiento más religioso con que podría sustituirla sería el que nace de pensar que, aun después de disuelta nuestra alma en el seno de las cosas, persistiría en la herencia que se transmiten las generaciones humanas lo mejor de lo que ella ha sentido y ha soñado, su esencia más íntima y más pura, al modo como el rayo lumínico de la estrella extinguida persiste en lo infinito y desciende a acariciarnos con su melancólica luz» .
Vigencia de Ariel Como ya hemos visto, Mario Benedetti dudó de la capacidad visionaria de Rodó; respetando la opinión del gran escritor uruguayo, creemos que la descripción de la sociedad utilitarista que aparece en Ariel puede utilizarse para nuestra sociedad. Pecó de idealismo, en todo caso. “Rodó ante todo y por sobre todo, es un idealista. Después, es un optimista”, escribió Víctor Pérez Petit, su primer biógrafo además de amigo 15 . Él confiaba en el porvenir, creía en la victoria de Ariel sobre Calibán; sin embargo, como expone en su estudio Selena Millares, a lo largo del siglo XX esta dicotomía ha sido revisada y replanteada bajo el prisma de los hechos históricos, nada favorables para los ideales que representa Ariel.
De todas maneras, el planteamiento de Rodó a favor del espiritualismo – entendido a la manera que hemos estado viendo – frente al utilitarismo excluyente, si bien suena a utopía irrealizable en las sociedades occidentales actuales, puede plantearse como modelo individual, como plan de vida personal frente a una sociedad calibanesca donde, como bien expuso Rodó, prima lo útil por encima de todas las cosas. Quién sabe sobre qué cabezas sigue revoloteando el espíritu alado.

18/3/10

JUSTICIA SEÑOR GOBERNADOR

ARGUMENTO

La obra comienza cuando el Doctor Amenábar es llevado con engaños a un hospital psiquiátrico por su sobrino Alberto, Aménabar era juez de lo Penal pero la Corte Suprema puso fin a su carrera judicial por haber dado un fallo exagerado y falto de fundamento.

Estando adentro reconoce la naturaleza del hospital, al observar y escuchar a los demás internos entre los cuales están:

El padre Urozoaga: un cura con su amigo imaginario el padre Martín. Un alcohólico que siempre grita en las noches pues dice que al apagarse las luces, unos duendes armados con destornilladores lo desarman y lo desintegran totalmente luego al salir el sol lo vuelven a reconstruir tan rápido que le dejan piezas mal ajustadas. A este loco decide llamarle “el Robot”.

Un maestro de Matemáticas que perdió la chaveta tratando de resolver la cuadratura del círculo y se la pasa combinando ecuaciones incomprensibles y dibujando figuras geométricas en la pared.
Jaramillo: Ingeniero electricisista colombiano que dice ser especializado en Física Atómica y haber trabajado en un laboratorio secreto en los Estados Unidos.

El motivo por el cual Amenábar es internado es por una sentencia emitida por él, de la cual se siente muy satisfecho y a la vez desilusionado por el poco alcance filosófico de los demás jueces.

El juicio fue contra el reo Mercedes López Gámez de 25 años de edad por los delitos de rapto y violación en Dolores Campos Piche niñita de 5 a 6 años a quien después asesina.

El juez Amenábar quería indagar las raíces de tan horrendo crimen calificado de moustroso por los periódicos y las múltiples causas que lo originaron por lo cual decide realizar una serie de investigaciones y entrevistas con el acusado a quien pregunta ¿ por qué le pusieron nombre de mujer? El reo huraño y desconfiado le dice no saberlo. El juez sospecha que ese nombre femenino podría tener trascendencia en el desarrollo psicológico de López Gámez. En sus siguientes entrevistas y cuando ya el procesado se expresaba con mayor soltura descubre que le pusieron Mercedes pues su mamá quería una niña y no un niño.

Indaga más sobre la vida del imputado quien le relata su infancia en Metapán, su madre Juana López Gámez, trabajaba en la cantina de don Leocadio N. en donde sufría bochornos por su nombre de mujer. Y cómo el día que lo pusieron a servir los tragos en las mesas de los clientes su mamá le puso un delantalcito floreado con cenefas rojas alrededor, todos comenzaron a llamarle “linda”. Al principio le daba cólera y le molestaba pero luego se fue acostumbrando y con el tiempo hasta le comenzó a gustar al grado que comenzó a moverse como muchacha.

Luego se vienen a San Salvador y viven en un mesón llamado “la Crujida” en donde había de todo menos homosexuales, el ambiente era turbio, violento y de miseria en este lugar comenzó a sentir el repudio de su condición feminoide de forma agresiva y tajante en esta forma López Gámez fue tomando conciencia de su desgracia ya que en el mesón había una muchachita a de quien él fue aficionándose tímidamente. Y aunque él no se lo decía, a ella no se le ocultaba pues ya se estaba iniciando en la profesión de la indigencia ignorante. ¡ Y se llamaba también Mercedes ¡ . Él no se atrevía a acercársele y ella lo despreciaba gritándole “maricón” y eso le dolía cada vez más hasta que una tarde el insulto lo hizo llorar esa actitud de la chiquilla hizo surgir en él el deseo de comportarse como hombre que lo fuese de veras y es así como una noche en que no se encontraban todos los inquilinos del mesón y sin saber cómo se hecho dos tragos de guaro e irrumpió como animal salvaje en la habitación de Mercedes tumbándola en la cama y vengándose así, “a lo macho” de las injurias recibidas. Y eso fue todo el amor surgió como una consecuencia y él estaba también sumergido en el torbellino. El amor no podía ser de otra manera según él. Había de caer siempre así, como un zarpazo sorpresivo, sobre la víctima.


Alberto el sobrino del Juez Amenábar le cuenta haber estado asistiendo a unas sesiones espiritistas y haberse hecho amigo de la médium, quien le contó que los padres de la niña asesinada, fervientes devotos del espiritismo, en cuanto nació la criatura fueron de consulta a una sesión para conocer de antemano el futuro de la hijita, y allí se les hizo saber que el destino de la niña era una muerte pronta y dramática. Lo cual hace pensar al juez que el futuro de la niña ya estaba escrito.

El doctor Amenábar analiza los factores que tomaron parte en la formación o deformación de la personalidad de López Gámez y encuentra cierto grado de culpabilidad en la madre de éste por su pertinencia en poner a su hijo un nombre femenino, marcando en él, el estigma psicológico de una indiferenciación sexual y el haber seleccionado para si misma y su hijo un ambiente de tan baja ralea y ordinario ejemplo como lo era la cantina del señor Leocadio N. También descubre que en unos recortes del periódico que le lleva su sobrino se encuentra uno con el título de “Escandalosa reyerta” en la que se narra la muerte de una prostituta en una acalorada discusión encontrándose en el bolso de la occisa entre otras cosas. Una fotografía de un niño vestido de mujercita con la anotación al dorso, “Mercedes a los dos años”.
En toda su documentación sobre el fallo encuentra un escrito de parte del defensor en el cual sostiene que Lopez Gámez es una de tantas victimas de la indeseable estructura social. Sus progenitores a su vez probablemente lo fueron también

El juez comienza a enamorarse de la enfermera Lucinda, quien es simpática, joven y bonita y se lo hace saber notando que ella tampoco le es indiferente y le corresponde.

El doctor Amenábar sospecha que su sobrino Alberto confabula contra él pues siempre le está llevando notas sobre la sentencia lo cual hace pensar al juez que está recopilando esos datos para probar su demencia. Ya que al no ser casado y sin hijos Alberto sería el legitimo heredero de todos sus bienes.

Y efectivamente al salir del hospital descubre que su sobrino aprovechándose de un poder que él le otorgó le ha desvalijado todo. Es tal el impacto que es nuevamente recluido en el hospital en donde al fin concluye la acomodación del fallo en el cual había estado trabajando y da una sentencia, en contra de la sociedad en general , y particularmente del Estado ya que la sociedad establece la obligatoriedad de instrucción en el ciclo primario y permite que gran cantidad de niños se queden sin ella y el Estado los conmina a la actitud delictiva y considerando que hay una inteligencia suprema que dirige el destino conocida con el nombre de Dios y que según dice la Biblia, que no se mueve la hoja de un árbol sin su voluntad se concluye que el crimen Principal que se trata y todos aquellos que se encuentra rodeado, fueron cometidos por designio suyo y por agentes suyos. En tal virtud da el siguiente fallo.
FALLO: Condénase al mencionado Ser Omnipotente, Omnisciente y Todopoderoso, a sufrir, ad aeternun, las consecuencias de su propia creación y las iniquidades y torpezas de la humanidad. NOTIFÍQUESE Y ARCHÍVESE.- J. A. Amenábar. ( Esta sentencia carece de la firma del secretario, quien se negó sin causa justificada, a estamparla )

Así concluye su tarea el juez cumpliendo según él los designios de Dios de encontrarse injustamente en un manicomio."

ANALISIS DE LA OBRA
(fuente: Letras III : Clásicos Roxil)

La novela está escrita en primera persona, el Yo es un narrador omnisciente. La obra está estructurada en una doble línea argumenta: La primera, narra la estancia del Dr. Amenábar en el manicomio, su enamoramiento de Lucinda, su enfermera, y los engaños de que le hace victima su sobrino, así como su salida y retorno al manicomio.
La segunda, comprende el caso de Mercedes Lopez Gamez, en la cual el Yo-narrador es el Juez de la causa, y cuya resolución se basa en un estudio de la personalidad del reo así como de su condición socio-económica.
La responsabilidad del caso cabe a la sociedad que no ha proveído las condiciones para el pleno desarrollo de sus habitantes.

Tratamiento del tiempo
a) Un tiempo presente que es el de la vida del Dr. Amenábar en el manicomio.
b) Un tiempo pasado gravitando en la vida del Dr. Tiempo en que se ventila el jurado.
c) Un fluir a la conciencia del Dr. Que evoca constantemente las incidencias del juicio, los alegatos, la resolucion del juez y los va consignando en una versión dedicada a un futuro congreso de criminología y a las autoridades científicas de Centroamérica

Personajes:
Dr. Amenábar, Lucinda, Alberto, el criminal Mercedes López Gámez, varios locos, Padre Uruzoaga, Jaramillo, Robot.

Problemática planteada:
La delincuencia, con sus antecedentes de prostitución, alcoholismo, paternidad irresponsable.
El mundo de la locura.

Recursos técnicos de la narración
Hugo lindo ha empleado distintos recursos. Contrapone dos estilos : uno más humanizado y otro intelectualista propio del estudioso del derecho.
En el segundo la forma corresponde totalmente al lenguaje jurídico, con sus actas, declaraciones, oficios, transcripciones, etc..Agréguese a esto el estilo periodístico propio de las informaciones de la prensa.

Ambiente
Un hospital psiquiátrico y el ambiente aludido al mesón

Surrealismo
El Dr. Sufre un resfrío. Durante la noche, en su delirio, el Doctor nada en el aire; traspasa una ventana cerrada porque se ha convertido en un hombre gaseoso(pág. 141-142,) Luego en su finca se convierte en el portón (pág. 145.)
Más adelante en un hombre vegetal, un hombre de café (pág. 146)

17/3/10

LUZ NEGRA




Dos cabezas charlan al pié de un cadalso. Sus cuerpos desprendidos y sangrientos yacen en el suelo. Goter y Moter acaban de ser ejecutados y sus cabezas se encuentran en un limbo en el que conversan sobre su destino mientras idean un plan para descubrir si no están muertos. Esa es la breve sinópsis de Luz negra, obra maestra del teatro del absurdo latinamericano del brillante autor salvadoreño Alvaro Menéndez Leal (1931-2000).

Luz negra es un logro teatral para todos los tiempos dado que aborda temas profundos como la vida y la muerte, la injusticia, la sobrevivencia, la represión, la violencia, la libertad, las luchas políticas, las dictaduras, el carácter de las masas, el Partido, Dios y el amor.

La temática se presenta desde una perspectiva aparentemente dual: la de Moter, un brillante estafador que en vida logró hacer una gran fortuna, y la de Goter, un revolucionario fallido quien se integra al Partido y toma las armas para derrocar al Estado. Ambos surgen de un ambiente en que impera la pobreza y abordan su condición existencial escogiendo rumbos de vida marcadamente distintos. Sin embargo, al final de sus vidas Goter y Moter se encontrarán en el patíbulo en donde experimentarán el mismo destino en manos del Estado al que se han atrevido a desafiar, uno de una forma egoísta y el otro desde un punto de vista social.

Los nombres de Goter y Moter parecen invocar personajes opuestos -- Goter suena a God o padre, es decir una mezcla de God y father, y Moter suena a madre o mother -- ; sin embargo, el sonido similar de los vocablos (diferentes solo por la letra inicial) y su posible significado apuntan hacia una unidad. En efecto, la obra está armada de tal manera que se llega a puntos en el que algunos comentarios de Moter deberían atribuirse a su "opuesto" y vice-versa. Goter y Moter vendrían representando una unidad dinámica social, un engranaje esencial de la historia cuya verdadera contraparte, o elemento de oposición, vendría siendo el Estado. Ese Estado que percibe a Goter y Moter como la masa enemiga a la cual es preciso aniquilar.

Luz negra es un paquete de emociones contradictorias bien manejadas. El nombre de la obra de por sí, ya plantea un choque de elementos opuestos. Pero en lo que más se destaca el clash emotivo es en el sentido del humor negro definido claramente por la idea, a la vez técnica y literaria, de las dos cabezas parlantes. Por ejemplo, en un momento Goter declara: "¡Ju! ¡Lindas cabezas tenemos ahora! Sobre todo, muy independientes…".

El final de la obra es un ejemplo del uso clásico del patetismo sin dar lugar a cursilerías: la salvación requiere amor, pero en las condiciones de Goter y Moter y por ende, en el mundo de Luz negra, esa propuesta es un total absurdo.

Analisis literario de María (Jorge Isaacs)





Resumen de la obra

Enmarcada por la espléndida geografía del Valle del Cauca, en épocas pasadas floreció la hacienda «El Paraíso». Allí, rodeados por la bondad de sus padres y tíos, crecieron dos jovencitos de nombres Efraín y María, primos hermanos, quienes desde su más tierna infancia se hicieron inseparables compañeros de juego y alegría. Muy pronto, sin embargo, el camino de los dos primos se separó.
Efraín, alcanzada la edad necesaria para emprender una sólida educación, fue enviado por sus padres a la ciudad de Bogotá, en donde, tras seis anos de esfuerzo, consiguió coronar sus estudios de bachillerato.
María, entre tanto, lejana ya las delicias de la infancia, se había convertido en una bellísima muchacha, cuyas dotes y hermosura encandelillaron al recién llegado bachiller.
Ciertamente la sorpresa del muchacho fue compartida. También María se sintió vivamente Impresionada ante las maneras y el porte de su primo, y aquella mutua admiración dio tránsito a un vehemente amor que se apoderó de sus corazones, sin que ellos mismos pudieran comprenderlo o sentirlo.
El cariño de los jóvenes progresó dulcificado por las bondades de su medio y muy pronto, a pesar de que ellos quisieron ocultarlo, los ojos de sus mayores recabaron en este mutuo afecto. Entonces, una sombra dolorosa se interpuso entre los dos enamorados.
Los padres de Efraín, quienes abrigaban un vivísimo amor por su sobrina, no podrían olvidar una penosa circunstancia .que señalaba indefectiblemente su destino. Tal como su madre, muerta bastante tiempo atrás. María daba muestras de padecer una dolorosa enfermedad. Aquella dolencia, que llevara a la muerte a quienes la padecieran, tarde o temprano, empezaba a notarse en el semblante juvenil de la muchacha. Ningún alivio era suficiente, y aunque el ánimo de los buenos señores se inclinara favorablemente al amor de los muchachos, la posibilidad, casi indudable, de la muerte temprana de María, los obligaba a oponerse.
A pesar de ello, sus acciones no revistieron crueldad o torpeza. Todo lo contrario, el padre llamó a Efraín a su lado y sin mostrar señal alguna de su íntima determinación, lo instó a viajar a la lejana Europa a fin de adelantar estudios superiores de medicina. Aquella solicitud conturbó el ánimo de la enamorada, quien veía con profundo pesar la forzosa distancia que entre los dos pudiera interponerse.
Sin embargo, la voluntad paterna fue determinante y tras una serie de obstáculos y aplazamientos que llenaron de felicidad el corazón de los amantes, Efraín enderezó sus pasos rumbo a Londres. El dolor de los primeros tiempos de separación fue mitigado por las incontables cartas que los muchachos se enviaban.
Muy pronto, Efraín resintió las dilaciones y tardanzas de su amada. Y cuando esta situación más lo mortificaba y ofendía, supo por boca de un amigo recién llegado a Inglaterra, que la joven María había sido postrada por una dolorosa enfermedad que la amenazaba cruelmente y que requería su presencia. Inauditos fueron entonces los dolores de Efraín tratando de encontrar vías inmediatas para su desplazamiento desde Europa.
Las enormes distancias y la lentitud de los transportes se erigía como otras tantas lanzas que mortificaban su corazón. Días y días se sucedían, sin que la añorada patria asomara en el horizonte. Llegaron después tas penalidades de la travesía de ríos y montanas, los accidentes, las lluvias, la crueldad de la naturaleza que inconmovible asistía a los agónicos esfuerzos del enamorado. Cuando ya Efraín consiguió descabalgar en tierras de «El Paraíso» y saludó emocionado a sus padres, por el semblante de aquellos adivinó la verdad: sus esfuerzos fueron vanos.
La amada no pudo aguardar su llegada y con su nombre entre los labios falleció.
La desesperación de Efraín lo condujo hasta el pie de la tumba de María, en donde los recuerdos de las alegrías pasadas que la llevaron hasta la postración. Finalmente, incapaz de soportar la vida en medio del maravilloso valle que fuera escenario de su amor y que lo inundaba cada instante con su alud de recuerdos y emociones, Efraín decidió abandonar para siempre la tierra de sus mayores y se adentró en lo desconocido.

PERSONAJES PRINCIPALES

EFRAÍN, joven protagonista de la novela, enamorado de María, que luego de comprometerse en matrimonio con ella a su regreso de Europa, ve frustradas sus ilusiones al encontrar que ha fallecido en su ausencia.

MARÍA, novia de Efraín, hija de Salomón, judío de Jamaica que antes de morir la deja bajo ci cuidado de! padre del protagonista. Al padecer la misma enfermedad que terminó con la vida de su madre, ve que ésta se recrudece por la ausencia de Efraín. Pide a este que vuelva a su lado, pero sus fuerzas se debilitan y su vida se agota antes de tener e! remedio de su presencia.

EL PADRE, bondadoso hacendado del Valle del Cauca, en cuya casa permanece María bajo su cuidado. Es quien dispone e! viaje de su hijo Efraín a Europa a continuar los estudios de medicina, pero lamentablemente esta es la razón por la cual se intensifica la enfermedad que lleva a María a una muerte temprana.

LA MADRE, buena mujer, típica esposa tradicional de carácter .sumiso, cuya presencia en la novela es símbolo de prudencia y buen consejo en los
momentos adversos.

EMMA, hermana de Efraín y confidente de los enamorados. Siempre dispuesta a crearles momentos propicios y a servirles de consuelo en las
dificultades.

SECUNDARIOS

JULIAN, hermano de Efraín, estrechamente unido a María, de quien recibe un amor casi maternal.

DOÑA ANDREA, madre del anterior.

LUCAS, neivano agregado de una hacienda vecina a la de José, que forma parte del grupo que va a la cacería del tigre.

TIBURCIO, otro participante en la cacería del tigre. Novio de Salomé.

MARTA, cocinera de la posesión de José y su familia.

FELICIANA, negra aya de María, que en el pasado tuvo el nombre de Nay. Era hija de un guerrero achanti del África, pero capturada por uno traficantes, fue conducida a América en calidad de esclava.

ESTEFANA, negrita de doce años, hija de esclavos que sirve en la casa. Tiene un afecto fanático por María.

CAMILO, criado de la familia de Efraín enviado a Cali por correspondencia que esperaban.

EL CURA, anciano religioso que oficia la boda de Tránsito y Braulio.

SEÑOR A, caballero con quien viaja Efraín a Europa y quien le da la noticia de la gravedad de María.

MAGMAHU, guerrero achanti padre de Nay (Feliciana).

SAY TUTO KUAMINA, rey achanti a cuyo servicio estuvo Magmahú.

ORSUÉ, caudillo de los achimis, muerto por Magmahú.

SINAR, hijo del anterior y esposo de Nay. Luego de ser capturado por unos traficantes es separado para siempre de su mujer, con quien ha tenido un hijo, el negrito Juan Ángel.

WILLIAM SARICK, irlandés dueño de la casa donde fue dejada Nay (Feliciana) por los traficantes en calidad de esclava.

GABRIELA, mujer del anterior. Nay encuentra en ella consuelo por la pérdida de su esposo y buen consejo en la desesperación.

EL YANKEE, americano que intenta comprar a Nay para llevarla a su país, donde el hijo de ésta será esclavo por siempre.

CUSTODIO, chagrero compadre de Efraín a quien pide lleve a su hija Salomé a su casa para alejarla de la tentación de Justiniano, hermano de Carlos, que parece acecharla con propósitos no muy honestos.

TEMAS CLAVES DE LA OBRA

El amor

María es un ingenuo idilio sentimental, romántico, que ha sido comparado con Pablo y Virginia de J. H. Bernardin de Saint Fierre (obra donde el autor francés trabaja el exotismo paisajístico y el sentimentalismo), y con Átala de Chateaubriand, serie también de relatos exóticos, como también hubiera podido serlo, en cierto modo, la novela pastoril Dafnis y Cloe del sofista griego Longo, pero que no es imitación servil de nadie, sino espontáneo y sentido recuerdo de un primer amor purísimo, ideal en el más alto grado de romanticismo. Pero lo anterior no excluye cierto sensualismo, algo de fetichismo -por supuesto, muy delicado y cándido por parte de Efraín quien se extasía en más de una ocasión besando y observando las prendas de la muchacha.
No duda en hacer elogios muy detenidos del cuerpo de ella. Sus codos, la blancura de sus brazos; su cuello y sus manos, los pies desnudos que la joven pretende cubrir en actos púdicos, son materia de largas descripciones que obviamente nos indican pasión velada con delicadeza de palabras respetuosas.
Este amor es eterno pues cubre la totalidad de la vida del personaje que narra y se ha inmortalizado en las páginas de la novela de Isaacs.
Por su parte, en María encontramos el amor que aguarda. Es la paciencia pura, la resignación que jamás es vencida y que, al contrario, se acrecienta con los obstáculos. Es el amor que destruye la materia antes que agotarse en sí mismo. Es decir, en ella el amor todo lo puede porque es espiritual.
Aunque la novela toca otros temas importantes, desde un comienzo entendemos que el amor ocupará la generalidad de la obra, porque María sólo se puede concebir como símbolo de amor, A lo largo de todo el texto, sus actitudes, pensamientos y conductas están al servicio de! amor. No hay un solo episodio donde nos encontremos con una María diferente a la María-amor, y no hay un pasaje de amor en donde no aparezca la imagen de María como arquetipo, como modelo indicativo de lo que es o debe ser un verdadero sentimiento amoroso, a pesar de que en aquellos se halle el ideal de antemano. Ella es la perfección, ella es amor.

La muerte

Como es común en el romanticismo, el amor y la muerte van unidos en una conjunción trágica. Desde el comienzo de la novela, y aunque la muerte no haya sido mencionada, se percibe cierta atmósfera densa, cierta inclinación a lo desconocido, que nos anuncia turbulencias y estados de ánimo agónicos. La simple partida del chiquillo Efraín fuera del seno familiar, no hace más que presentarnos una especie de muerte a escala menor. El hijo parte y el llanto invade un hogar. El dolor reina y el hijo debe experimentar lo desconocido.
A su regreso todo parece brillar por la ilusión, pero no tardan en aparecer signos inequívocos de angustia. María se retira temprano a su habitación porque le duele la cabeza; falta a la mesa del comedor en un acto inusual en las costumbres de la época y... su mano tiembla. Su primer ataque oscurece la dicha y un ave negra que golpea la mejilla de Efraín, nos hace perder toda esperanza contra lo fatal: es la alegoría de la muerte que sonríe por primera vez y nos indica que su atención se ha depositado en aquella muchachita indefensa y amada para no desviarse ya a ningún otro lugar, porque es implacable y saborea con su rigor el padecimiento de quienes se le oponen.
Todo en adelante será ilusorio para los personajes de la novela y para el lector ingenuo. El ave sigue apareciendo siempre con azotes de humor negro y nos acompañará hasta el final de la novela.

La esclavitud

Aunque muchos críticos han afirmado que la sociedad plasmada en María es un mundo idealizado en que todos los personajes son buenos y nobles, se puede cuestionar dicha afirmación. Ante todo, nada de noble tiene una sociedad que admite la institución abominable de la esclavitud. Isaacs demuestra la preocupación del Realismo al censurar esta vulgaridad inhumana.
Efraín pregunta a Emigdio por qué un muchacho tiene el brazo mutilado; su amigo contesta que lo había metido en el trapiche, y se queja de la estupidez de los esclavos, y añade que ya el joven no sirve más que para cuidar caballos. La simple inclusión de este pasaje nos muestra que el autor se aterra ante tal desconsideración. Pero la mayor protesta contra la esclavitud la encontramos en el relato de Nay y Sinar; el dolor de los desgraciados que se ven separados de sus familias; los horrores de los buques que transportan los esclavos, las propuestas depravadas que hacen algunos traficantes a las negras más bonitas, etc. Es pues, un tanto apresurado afirmar que la novela nos presenta una sociedad idealizada.

ANÁLISIS DETALLADOS DE EFRAÍN Y MARÍA

Efraín

La atracción sexual de María representa una actitud sana por parte de Efraín hacia la pasión amorosa; el amor espiritual no debe estar separado del amor físico.
Los rasgos definidores de la sicología de Efraín (su orgullo como miembro de la aristocracia local, su interés en los humildes, sus sensualidad, su condición de poeta, su amor a la naturaleza) están ampliamente documentados en la personalidad de su creador. Salta a la vista, entonces, que Efraín no es un estereotipo literario, como suele declarar la crítica, sino que es un autorretrato de su autor. Es cierto que Efraín coincide con el típico héroe romántico en su gran capacidad emocional y en su tendencia a creerse un dandi de la época.

María

María muestra ser dulce y sumisa desde su aparición inicial; al contrario de otras mujeres, ella no recibe placer de las pequeñas riñas de novios, y hace lo posible por evitarlas. Ella cree en la superioridad intelectual de los hombres, y piensa que las mujeres no deben ofrecerles consejos.
El temperamento manso y pacífico de María no la coloca en una posición de desventaja respecto al novio más dominante; es precisamente su suavidad lo que más atrae y cautiva a Efraín. En pocas palabras, María es una mujer verdaderamente femenina, que sabe comunicar su amor sin que se note.
Esta característica de feminidad es lo que hace de María la mujer ideal.
Aunque inteligente, María no tiene educación formal otro ideal romántico. En el siglo diecinueve en Colombia, lo normal era que las niñas sólo aprendieran los oficios de la casa y que se dedicaran exclusivamente a sus familias. Los instintos maternales de María cumplen otro requisito del Romanticismo, igual que su firme fe religiosa, su languidez amorosa.
Es dificil crear una relaciónmas exacta de los otros personajes pues son mas efimeros y de menos importancia en la obra

LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA

El aspecto espacial de María tiene características muy curiosas y hasta desconcertantes. El crítico
norteamericano Donaid McGrady es quizá quien mejor ha investigado y comprendido este fenómeno, y por tanto es conveniente seguirlo en sus planteamientos.
Dice el investigador que casi siempre Efraín especifica con una puntualidad minuciosa los lugares por los que pasa en Colombia. Esto se ve continúa sobre todo en los capítulos LVII a LX, donde el narrador describe su viaje por el río Dagua y por el camino a Cali, región en la cual Isaacs trabajó cuando empezaba a escribir María. En estos capítulos menciona lugares tan pequeños que hoy día se ignoran los nombres que tenían en aquella época.

ESPACIO

Sin embargo, en algunos casos, Isaacs abrevia u omite ciertos topónimos; estas omisiones y abreviaturas tienen por propósito disfrazar superficialmente el escenario principal de María: la hacienda llamada "El Paraíso" y sus alrededores.
Nunca se menciona este nombre, ni los de las otras haciendas ("La Manuelita" y "La Rita") que perdió la familia Isaacs unos años antes de la publicación de la novela. Esta técnica de omisión refleja la afición romántica por todo lo vago e impreciso; menudean los casos en las novelas del francés Alphonse de Lamartine y del novelista inglés Walter Scott, por ejemplo. Además, es posible que hubiera motivos no literarios para algunas de estas omisiones. En el capítulo XXXIII Isaacs hace unas alusiones personales muy denigrantes a los nuevos dueños de las haciendas que habían sido de sus padres; quizá el autor disimuló los nombres de las propiedades para evitar posibles pleitos por calumnia.

TIEMPO CRONOLÓGICO

María, dice que puede fecharse de una manera aproximada. Como en la novela existe todavía la esclavitud, abolida en Colombia a principios de 1852, se desprende que la trama tiene lugar antes de ese año.
Otro dato que apunta hacia la misma fecha es !a referencia (XXIII) al periódico "El Día", que dejó de publicarse en julio de 1851. El colegio del doctor Lorenzo María Lleras, adonde asistió Efraín, funcionó de 1846 a 1852. Así es que el idilio de Efraín y María transcurriría hacia el año 1850. Esto quiere decir que Efraín, que tiene veinte años al comienzo de la novela, es siete años mayor que Isaacs, quien nació en 1837.
Isaacs insertó tantas referencias al tiempo en su novela. Y piensa que probablemente la razón es que así se carga el énfasis sobre la inminencia del viaje de Efraín, el cual causará la muerte de María. La obsesión con el tiempo constituye una manera de preludiar el fallecimiento de la heroína, que para Efraín será el momento en que cese totalmente el tiempo.

FIGURAS LITERARIAS

Metáfora

Esta figura consiste en expresar una idea a través de otra con la cual guarda analogía o semejanza. Entre las tantas cualidades de María, sin duda se debe mencionar la poesía; su forma lírica de expresarse es de gran luminosidad para ilustrarnos de manera más estética las ideas, acudiendo para ello a la gama de posibilidades que le brinda la preceptiva.

• "... Entonces caemos en una postración celestial..."

• "Antes de ponerse el sol, ya había yo visto blanquear sobre la falda de la montaña la casa de mis padres."

• "Las herraduras de mi caballo chispearon sobre el empedrado patio."


Símil o comparación

Semejanza directa existente entre dos términos. Las comparaciones son permanentes en la novela. Es como si la realidad no mereciera ser denominada directamente. El estilo de Isaacs, romántico, cargado de giros que quieren insinuar dulzura, perdería bastante de su belleza si fuera directo y escueto:
• "Y sus ojos estaban humedecidos aún, al sonreír a mi primera expresión
afectuosa, como los de un niño cuyo llanto ha acallado una caricia materna."
• "Algo oscuro como la cabellera de María y veloz como el pensamiento
cruzó por delante de nuestros ojos."
Personificación

Figura retórica que consiste en darle características humanas a los objetos o a los animales. Menos frecuente que las anteriores, de todos modos es una figura que enriquece la novela por la espontaneidad que otorga al texto.

• "Cuando en un salón de baile, inundado de luz, lleno de melodías voluptuosas..."

•"Es necesario que vuelvan al alma empalidecidas por la memoria infiel."


EXPRESIONES LITERARIAS

De contenido

Tipos de descripción

De lugares

Sus descripciones de lugares son numerosas en la obra. En ellas imperan el idilio, la idealización y, en ocasiones, tanto el realismo como el costumbrismo. Veamos algunos ejemplos:

• "El cielo tenía un tinte azul pálido: hacia el oriente y sobre las crestas altísimas de las montañas, medio enlutadas aún, vagaban algunas nubecillas de oro, como las gasas del turbante de una bailarina esparcidas por un aliento amoroso."

• "Atravesé un corto llano en el cual el rabo de zorro, el friega-plato y la zarza dominaban sobre los gramales pantanosos; allí ramoneaban algunos caballejos molenderos rapados y mutilados por el carguío de leña y la crueldad de sus arrieros..."

• "En la casa llamaban la atención a un mismo tiempo la sencillez, la limpieza y el orden: todo olía a cedro, madera de que estaban hechos los rústicos muebles, y narcisos con que la señora Luisa había embellecido la cabañita de su hija: en los pilares había testas de venados, y la patas disecadas de los mismos servían de garabatos en la sala y en la alcoba."


En la descripción de personas, como en casi todo tipo de descripción del autor, el adjetivo es fundamental y está usualmente dirigido a embellecer y dar gracia, a exaltar cualidades o dar un toque de colorido a lo descrito. Por regla general es muy claro en sus juicios. Apreciemos estas cualidades en una descripción de María:

• "Ella estaba tan hechicera como mis ojos debieron decírselo: un gracioso sombrero de terciopelo negro, adornado con cintas escocesas y abrochado bajo la barba con otras iguales, que en el ala dejaba ver, medio oculta por el velillo azul, una rosa salpicada aún de rocío, descansaba sobre las gruesas y lucientes trenzas cuyas extremidades ocultaba: arregazaba con una de las manos la falda negra, que ceñía bajo un corpiño del mismo color

• un cinturón azul con broche de brillantes, y una ancha capa se le desprendía de los hombros en numerosos pliegues."


De situaciones

En este tipo de descripción, Isaacs tiende a ser cinematográfico, muy explícito y con mucho grado de tensión y espectacularidad:

"José disparó: el tigre rugió de nuevo tratando como morderse el lomo, y de un
salto volvió instantáneamente sobre Braulio. Este, dando una nueva vuelta tras
los robles, lanzóse hacia nosotros a recoger la lanza que le arrojaba José.
Entonces la fiera nos dio frente. Sólo mi escopeta estaba disponible: disparé;
el tigre se sentó sobre la cola, tambaleó y cayó."

VOCABULARIO

Hartón: fruto de cierta especie de plátano: es muy grande y común en el Valle del Cauca.
Holán: batista, tela delgada muy fina.
Horrarse: de bono: se aplica a vacas y otras hembras de animales cuando se malogra la cría. Entre jugadores, devolverse el tanto expuesto en la partida.
Hu turutas: interjección de desaprobación o impaciencia.
Jigra: mochila grande de mallas de cabuya o de correíllas de cuero.
Jilo: en derechura. Rectitud, integridad.
Lajero (perro): de caza.
Lambido: relamido, presuntuoso.
Machetona: navaja grande.
Manatí: corbacho, látigo.
Mandinga: Diablo, demonio.
Manea: traba que se pone en las patas traseras a la vaca que se ordeña.
Maneto: deforme de uno o ambas manos; se dice de los cuadrúpedos.
Mangón: potrero pequeño.
Manzanillo: color amarillo tiznado; se aplica a los caballos.
Mecha: broma.
Mechoso: haraposo, sucio.
Medalla: onza de oro.
Mezquinar: librar de un castigo.
Mocho: caballo malo, o sin una oreja.
Montarrón: selva grande.
Montuno: montaraz. Que anda por los montes.
Mote o mute: maíz cocinado.
Ña: abreviación de señora; se usa solamente antepuesto a los nombres de la gente plebeya.

14/3/10

LAS HISTORIAS PROHIBIDAS DEL PULGARCITO

Roque Dalton (El Salvador, 1935-1975)


Las historias prohibidas del pulgarcito (1974)

IX. Poema de amor

LOS QUE AMPLIARON el Canal de Panamá
(y fueron clasificados como “silver roll” y no como “gold roll”),
los que repararon la flota del Pacífico
en las bases de California,
los que se pudrieron en la cárceles de Guatemala,
México, Honduras, Nicaragua,
por ladrones, por contrabandistas, por estafadores,
por hambrientos,
los siempre sospechosos de todo
(“me permito remitirle al interfecto
por esquinero sospechoso
y con el agravante de ser salvadoreño”),
las que llenaron los bares y los burdeles
de todos los puertos y las capitales de la zona
(“La gruta azul”, “El Calzoncito”, “Happyland”),
los sembradores de maíz en plena selva extranjera,
los reyes de la página roja,
los que nunca sabe nadie de dónde son,
los mejores artesanos del mundo,
los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera,
los que murieron de paludismo
o de las picadas del escorpión o de la barba amarilla
en el infierno de las bananeras,
los que lloraran borrachos por el himno nacional
bajo el ciclón del Pacífico o la nieve del norte,
los arrimados, los mendigos, los marihuaneros,
los guanacos hijos de la gran puta,
los que apenitas pudieron regresar,
los que tuvieron un poco más de suerte,
los eternos indocumentados,
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes más tristes del mundo,
mis compatriotas,
mis hermanos.

XVI. Poema

Las leyes son para que las cumplan
los pobres.
Las leyes son hechas por los ricos
para poner un poco de orden a la explotación.
Los pobres son los únicos cumplidores de leyes
de la historia.
Cuando los pobres hagan las leyes
ya no habrá ricos.

Formularios... hoja No 2

Para orientación de nuestros compañeros que se encuentren alguna vez en la necesidad de pronunciar un discurso de ingreso en alguna institución cultural salvadoreña de tipo tradicional (en los casos y de acuerdo a las estipulaciones que constan en el juramento prestado según la fórmula de la hoja No 1 de la presente serie), la JUNTA DIRECTIVA DEL CIRCULO LITERARIO UNIVERSITARIO se permite adjuntar un ejemplo de discurso “anarco-criminoso” que tuviera gran éxito al ser pronunciado por su autor en un fallido intento de ingreso a la Academia Salvadoreña de la Historia, intento para el cual había sido debidamente aleccionado por nuestra organización.

Del nivel de dicho éxito habla fehacientemente el hecho de que nuestro compañero ha cumplido ya su octavo mes de prisión en la Penitenciaría central, acusado de atentado contra los símbolos patrios, promoción de desorden público, daños a particulares (le dio un patatús al Dr. Julio Fausto Fernández y el Dr. Ramón López Jiménez agarró zumba de churria durante más de un mes), injurias y calumnias. Su ejemplar pieza oratoria dice así:

“Excelentísimo Señor Presidente de la República:
Su Señoría Ilustrísima Monseñor Arzobispo de San Salvador:
Venerables e Ilustradísimos Señores Académicos:
Todo el mundo sabe que siempre odié a la gran mayoría de los próceres.

José Matías Delgado, con cuyo apellido me sobrenombraba uno de mis múltiples dentistas de mi niñez descalcificada, siempre me hace pensar en el catarro y en el mal aliento eclesiástico, ya lo dije en un poema.

Estoy absolutamente seguro de que José Simeón Cañas, el libertador de los esclavos, bebía demasiado y en forma embozada, y que Manuel José Arce era lo poco figura histórica como para inspirar a gentes de la calaña intelectual de Chema Lemus.

¿Os imagináis, compatriotas, que el General Francisco Menéndez, responsable de una muy recordada Reforma Liberal olorosa a naftalina y a patas de cuca, era alguien mucho mejor que nuestro contemporáneo Cabro Loco, el salvavidas más viejito del mundo?

El culto a toda esa pandilla de pendejos es una de las mayores expresiones de nuestra catutería mental.

Yo sé, ilustres señores que me escucháis, que no se podemos esperar de un día para otro devenir en unos Felipes Mansos de la perspectiva histórica y que en el cuartito mesonero en que nos encierran las fronteras a puras penas cabe Catuta.

Sin embargo, ni me aconsejo la natación contra corriente, ni quiero pecar de proponérosla en ningún nivel: el águila no solamente no caza moscas sino que deja de hacerlo con la más silenciosa majestad.

Por eso me empecino en admirar a los futbolistas criollos que derrotaron al Santos de Brasil ( con todo y la presencia de Pelé en sus filas, les zampamos, como todos vosotros recordaréis, dos goles contra uno, con el agravante de que el gol brasileño fue de penalty ); a la Camiona, esa puta notabilísima y loable, santaneca, que nos dotó de un argumento todo poderoso contra cualquier cultura extrajera de ayer y de hoy , saliendo airosa de un coito semipúblico con Truxon, el gorila del Circo Atayde; y , no faltaba más, al Chino Pinto, lanzándose desde tan alto, en un paracaídas sospechoso, sobre un territorio tan pequeño como es el de nuestro país, etc. .”

OH LIGARQUÍA

Dedicado al núcleo de la clase interna lacayo-dominante,
que incluye una apreciación nada personal sobre lo que
le cabe esperar de su amo, a juzgar por los vientos que soplan.

OH
ligarquía
ma
drasta
con marido asesino
vestida de piqué
como una buitra
acechaste en las ramas
del enredo de la Historia
ridícula como todo lo malo
hay que acabar contigo gorda
asna con garras
tigra de palo
cruel y más cruel y todavía odiando
te hacés cargo de la delicia del pollo
no de la horrible
retorcida de buche del traspatio
cenás con el abogado
pero solo dormís tranquila por el pobre cuilio
maje
chucha insepulta y emperifollada
Gran Arquitecta de las cárceles
y de la mayoría de enfermos que se quedan afuera del
Hospital
vieja matona de alma intestinal
una tacita de oro y de café y una pistola
un crucifijo de conchanácar y un garrote
oligarquía
bacinilla de plata del obispo y jefa del obispo
puñal de oro y veneno del Presidente
y mantenedora del Presidente
caja de gastos chichos de Míster Rockefeller
coyota del seños Embajador
rufiana de la patria
oligarquía hoy más que todo
náufraga que quiere hundir al barco
depósito recargado de mierda del avión
imperial
y amenaza tormenta.

Larga vida o buena muerte para Salarrué...

LARGA VIDA O buena muerte para Salarrué
Dios lo bendiga y lo haga un santo don Salarrué
Chas gracias por sus dulces guáshpiras
por los tentuntazos de ternura
con que me ha zomatado las arganillas del corazón
que si se muere mañana es viernes
las Animas Benditas los cundundeyen
y lo hagan seguir camino
que San Pascual Bailón me lo ampare
y me le tape las veredas del chimbolero
y que la Virgen del Perpetuo Socorro
y la Virgen de Candelaria

Me lo manden bien a la llama para el cielo
caballero en un caballo bien maiciado
que no sea sombristo
ni tan entelerido como el de mi genera Claramount
y que para mientras tanto
en la vida me lo tenga galán y chelón
que no le falte la salud el pisto ni el amor necesario
que coma sus tres tiempos
y le sobren amigos la pura mar y sus conchas
como si hubiera obtenido la piedra azul
que vomita la zumbadora
cuando es derrotada por un hombre de bien
que me le caiga también la bendición del Cipitillo
y la del Cadejo Blanco
no liunque que ahora estén un poco caídos de la moto
frente a los cantantes peludos de la Televisión
todos ellos medio miráme no me tentés

Y que también le lluevan y le valgan
las bendiciones de don Gerardo Barrios y doña Adelaida
de los indios Anastasio Aquino y José Feliciano Ama
de don Pedro Pablo Castillo y el maishtro Felipe Soto
de Catuta y el Choco Albino
del Negro Lagos
de María Jacobo
Firuliche
y el viejo cascarita de Don Chico Gavidia
todas ellas
entre una tronazón de cohetes de vara
y la silbazón de las buscaniguas
y de gritos de viva Romero hijos de puta
santo remedio
para que se pueda echar a la rabadilla otros setenta
años
y allá para su ciento cuarenta aniversario
yo pueda disponer de algunas maracandacas
(y de permiso para entrar al país)
y nos podamos enzaguanar juntos un par de
talaguashtazos
del mejor chaparro de Oriente
con boca de chacalines
y chimol de jícama de Cojutepeque
cutuquitos de caña
y una pailada de pedazos de marañon japonés

Seguro que para entonces habrá ya en el mundo menos truncias
y nadie dirá ya que aparten a la Catapulta a un lado
para continuar siguiendo
y la señora Guaramba aún irá diciendo por los caminos
“¡Ve pué!”
pero de pura contentura y sabiduría
y nadie les pegará en las nalgas a los cipotes
por ispiar por los hoyitos de la carpa del circo
más bien todo el país será una chulada de circo para niños
con payasos cosmonautas y mistiricucos de Saturno
con repartición de sorbetes de mora y caramelos de leche de burra
de puro choto para todos
y chilate con nuégados para los papases y las mamases
a la salida
y bolsas de alboroto quiebradientes y güishte vitaminado
y panes con chumpe de tres chunchucuyos
y pupusas de loroco automáticas
envueltas para llevar a las casas de cada quien
casas bien pintaditas y tiperías
contraspatio para jugar escondelero y aprietacanutos
y los hombres serán milagreros exactos
no tan desproporcionados como San Isidrito el hijuepuerca
y considerarán el “ para vos nuay ” como un insulto incomprensible
usado allá en un tiempo viejo y más cuico que el cuico Gómez
en una época más gedionda que un muerto gediondo
nacido de la terrible reprimenda de la papamama
papamama
tiempo y época felizmente finados para siempre
¿y sabe desde cúando don Salarrué?
desde el momento en que alguien
aunque sea aquel cipote aprietado y cabeza de huizayote
ponga en manos del pueblo la honra de la Juana
el puñal con mango de concha
y el Tata Pueblo mira la hoja puntuda con cara de vengador
y diga “pues es cierto”
y cierre la noche

Así que ya le digo don Salarrué
Y ya con ésta me despido
entre triste y alegre como currunchiche mareño
me aparto revira contra clubis por las dudas
y ahí lo dejo
en la felicidad de su cumpleaños

La Clase Obrera y el Cura José Matías Delgado

EL 5 DE noviembre de 1821, el cura José Matías Delgado pegó un grito y se puso a sonar campanazon en la Iglesia de la Merced, en la ciudad de San Salvador. Todas gentes de la cuidad que valían la pena dijeron que era un loco a quien había que ponerlo en su lugar, para que no siguiera con sus bullas; lo único que estaba consiguiendo era desprestigiar al país ante nuestro meros amos del Noroeste y el resto del mundo civilizado, que qué iban a pensar de nosotros en Madrid, con esas calumnias que regaba el mentado cura, diciendo que había injusticias y subyugación en toda la provincia. Las viejas ricas cloquearon entre sus collares y sus bigotes.
“Cura narizón que lo que debiera es limitarse a enseñar el Rosario y dar sus misas cantadas y preparar a los niños y a los criados en la Doctrina y predicar sobre el Santo Matrimonio —dijeron— no andar ahí de candil de la calle metido a Redentor Puñetero.”

Pero el Padre José Matías le siguió dando. La verdad es que los primeros peninsulares que supieron escoger la libertad y mandaron al diablo a España y al Rey, sí ganaron (y estuvieron listos para coger parte del nuevo mango de la nueva sartén). Habría hoy un lugar para cosas así? Habría dar ese lugar ? El cerito José Matías Delgado, como cura principal que era de San Salvador y como dueño de una hacienda añilara de mil 440 manzanas, pertenecía, o bien a la clase alta o bien a un sector equidistante entre los sectores más altos de la clase media y la clase alta. Era criollo hijo de criollos y poseía ilustración. Ello quiere decir que el padre José Matías no era lo que se llamaba entonces un hombre del pueblo y más bien pertenecía a lo que hoy llamaríamos las clases explotadoras o por lo menos las clases que, teniendo las condiciones para ser plenamente explotadoras, eran sin embargo explotadoras por España y necesitaban sacudirse a la Madre Patria del lomo para explotarnos mejor.

Por qué, entonces, venimos tratando tan bien, tan simpáticamente ,al cura Delgado, desde el inicio de este poema ? Hay una (única ) razón: lo que no se puede negar es que el chero José Matías era hijo de la nación que pugnaba por nacer. Y por su ubicación social y sus características personales, por el tipo de la sociedad colonial en que surgió, estuvo en capacidad de tener conciencia de ello, aún al nivel de identificar los intereses de la naciente nación con los de la clase a que pertenecía. El enemigo principal de aquel feto de nación era entonces el colonialismo español. Al luchar contra él, aunque no fuera del todo bien, José Matías Delgado defendía los intereses de todos los centroamericanos, desde el más encopetado hasta el más pelado.
José Matías y sus camaradas de procerato, junto con la gran mayoría de la capa inferior de los criollos y la superior y media de los mestizos, lograron la independencia política formal de nuestro país. Y eso fue bueno de por sí, independientemente de si lo hicieran por favorecer al pueblo ( que en verdad estaba formado por las clases llamadas entonces bajas y por las capas bajas de la clase media), o de si lo hicieran por vender a mejor precio su añil y su cacao, fuera del monopolio comercial de España. No nos oponemos pues, a considerar al Curita, como Padre de la Patria (hay que decir también que la hija no está como para andar presumiendo).

Además hay que considerar también que la historia posterior del desarrollo de lo que entonces eran las clases dominantes de El salvador, no hay que ser tan del al tiro mecánicos. Pues no es verdad que los próceres hayan sido tan sólo las semillas de las catorce grandes familias, de los barones del café. Unos próceres sí, pero otros no.
Los próceres lucharon contra España para explotar (objetivamente) al país en nombre propio.
Y desde aquel hoyo que fue entre nosotros el principio del siglo pasado, nos dan todo el aspecto de que querían ser la burguesía nacional.
Se amolaron. Porque en su interior, las contradicciones políticas a nivel centroamericano retardaron demasiado el proceso y, por otra parte, porque ¿con qué telas (si no hay arañas) iban a dar el salto desde la gleba políticamente independiente que nos dejara España hasta la pujante etapa del capitalismo cipotón?

¿Diónde burguesía nacional seria, sin industrialización, sin creación de tecnología, sin clase obrera?. La burguesía nacional no puede existir sin su contrario interno, sin su sepulturero, para no plantear más que este problema. De ahí que aquellas clases dominantes que encabezaron la movida de la independencia se fragmentaran en pedazos antagónicos (pedazos alemanes, franceses, ingleses, norteamericanos) y entre peleas que se llamaron liberal-conservadoras, chapino-guanacas, catracho-pinoleras, etc., fueran perdiendo su primitiva cara progresista y se dedicaran a consolidar la gleba, con las materias agrícolas y el corazón puestos en el Mercado Internacional.

Vivir para el Mercado Internacional significaba vivir para el dueño del Mercado Internacional (que después de algunos forcejeos vino a ser el imperialismo norteamericano, si me perdonan la expresión, sobre todo en poesía, vaso santo).
Entonces aquellas clases dominantes que se habían dormido en la corriente (aunque no sin antes concentrar en sus manos toda la tierra del país y matar de hambre a medio mundo), vinieron a ser de nuevo las hijas-socias del patrón, las únicas intérpretes de la voz del amo, como el chucho careto de la RCA Victor.
Si la clase obrera salvadoreña hubiera existido en 1821, talvez podría haberse unido con la amplia cherada político-social del padre José Matías Delgado y talvez habría habido burguesía nacional salvadoreña, es decir, burguesía anticolonialista, anti-imperialista, aunque fuera por una vez en la vida.
Pero nuestra clase obrera, y quizás habría que dar gracias a dios, ha venido naciendo ya demasiado tarde para meterse en todo eso. Aunque dichas así suenen las cosas como tema de corrido chapín.

La oligarquía del imperialismo vende hoy al padre Delgado con los labios pintados, en fotos donde se le mira repartiendo hostias de pasta de Incaparina y haciendo con las dos manitas, a cada rato, el gesto de la Alianza para el Progreso, de la Pacona y de la mismísima Mano Murder Inc. de Arana Osorio y de Fidel Sánchez. Pero la clase obrera salvadoreña nunca será ya el contrario dinamizador de la burguesía nacional, que tuvo su único chance de vivir a partir de 1821.
La situación de hoy es muy distinta a la de la época de aquella independencia política. Al revés y al derecho, por dentro y por afuera.
El imperialismo desea que la Nación Salvadoreña S.A., Made in USA.
Lo cual quiere decir que la nación de los salvadoreños sólo será salvadoreña si es anti-imperialista.
No hay de otras. No hay de piña, entradores.
Para esos afanes nacionales la clase obrera puede ganar para sí al Padre Delgado, padre de la Patria. Ayudándole a tocar bien duro las campanas de 1821, ya no sólo con la música de la Marsellesa y las canciones antimonárquicas, sino también con la melodía y los coros de la internacional.
Así vamos a ir aprendiendo a saludar a la verdadera patria, la patria de los pobres, hijos suyos, orgullosos.
Porque la nación que comenzó a ser nación al dejar de ser yanqui y marchar poco a poco, pujante de soberanía, hacia la gran nación internacional, a la gran comunidad liberada por la revolución mundial.
Lograr eso será nuestra gloria mayor.
Todas las naciones liberadas vendrán entonces a nuestro encuentro, con sus propias campanas.
Fin.

LA ERA MARTIANA (1931-1944)

II. La Soberanía.

EL GUERRILLERO NICARAGÜENSE
Augusto César Sandino
dijo a los militares yaquis
que habían invadido Nicaragua:

“La soberanía de un pueblo no se discute:
se defiende con las armas en la mano.”

Cuando el levantamiento obrero-campesino en El Salvador
en 1932
los yanquis y los ingleses propusieron
al General Maximiliano Hernández Martínez
desembarcar tropas en el Puerto de La Libertad
para ayudarle a reprimir la rebelión.

El General Martínez dijo que eso no era bueno para la
soberanía nacional
y les envió a los almirantes un telegrama
que a su vez él había recibido de parte del General
José Tomas Calderón,
más conocido como “Chaquetilla”,
Jefe de Operaciones de la Fuerzas Punitivas del
Gobierno salvadoreño
en labores de Pacificación en la Zona Occidental de la República.

El telegrama decía así:

En saludo a honorables comandantes declaramos situación
absolutamente dominada fuerzas gobierno El Salvador.
Garantizadas vidas propiedades ciudadanos extranjeros
acogidos y respetuosos leyes de la república. La paz está
establecida en El Salvador. Ofensiva comunista deshechada
sus formidables núcleos dispersos. Hasta hoy cuarto día de
operaciones están liquidados cuatro mil ochocientos comunistas.

Martínez se pasó trece años defendiendo así la
soberanía nacional.
En los últimos 40 años
12 nuevos gobiernos se han ido pasando de mano en mano
esa tremenda responsabilidad.

VIII. Filosofía para gobernar El Salvador
Por períodos no mayores
(ni menores) de trece años

[Pensamiento del general Maximiliano Hernández Martínez,
Maestro Teósofo y Presidente de la República
—de 1932 a 1944—.
Q.D.E.S.G.L.T.]


“ES BUENO QUE los niños anden descalzos. Así reciben mejores los efluvios benéficos del planeta, las vibraciones de la tierra. Las plantas y los animales no usan zapatos.”
(Ante un ofrecimiento hecho por Mr. Winall A. Dalton, en nombre de la colonia norteamericana residente en El Salvador, de regalar sandalias de hule a los niños descalzos de las escuelas públicas.)

“Los biólogos sólo han descubiertos cinco sentidos. Pero en realidad existen diez. Hambre, sed, procreación, micción y movimiento intestinal, son los sentidos no incluidos en la lista de los biólogos.”

“Por qué sonríe consigo mismo un hombre cuando camina por la calle?
Porque el espíritu domina a la materia.”

“Es un crimen más grande matar a una hormiga que a un hombre, porque el hombre al morir se reencarna, mientras la hormiga muere definitivamente.”

“Si se calienta el agua resulta vapor. ¿Cómo sería entonces el supervapor? Aunque no lo conocemos, en realidad existe.”

“Las bajas formas de democracia hacen énfasis en los derechos; las altas formas sobre los deberes.”

“La democracia es amor.”

(De sus conferencias semanales sobre temas teosóficos, dictadas desde el Paraninfo de la Universidad Nacional y transmitidas por cadena radial a todo el país. Citas de William Krehm.)
“Yo soy Dios en El Salvador.”

(Respuesta al Arzobispo de San Salvador cuando éste le pidió en nombre de Dios el cese de las ejecuciones de los revolucionarios de abril de 1944.)

“En ocasión de haberse desatado un brote epidémico de viruela en El Salvador, el General Maximiliano Hernández Martínez se negó en absoluto a poner en práctica las medidas antiepidémicas modernas o aceptar la ayuda de los organismos internacionales de salud. Simplemente mandó a forrar en papel celofán de colores los faroles del alumbrado público, aduciendo que los rayos de la luz así matizados bastarían para purificar el ambiente, matando a las bacterias de la peste.”

“El hijo del General Martínez, el menor, el más querido, enfermó de apendicitis. El General se negó a ponerlo en manos de un médico-cirujano y comenzó a tratarlo personalmente con las 'Aguas Azules' (que eran aguas naturales puestas a asolear en grandes botellas de colores en el patio de la Casa Presidencial). El proceso de la apendicitis se profundizó, vino la peritonitis y el niño murió entre espantosos dolores. El General Martínez dijo únicamente que había que resignarse, que si ' los medicos invisibles' no habían querido salvar a su hijo, no había por qué interponerse en los inextricables designios de la naturaleza.”

TODOS

TODOS NACIMOS MEDIO muertos en 1932
sobrevivimos pero medio vivos
cada uno con una cuenta de treinta mil muertos enteros
que se puso a engondar sus intereses
sus réditos
y que hoy alcanza para untar de muerte a los que siguen
naciendo
medio muertos
medio vivos

Todos nacimos medio muertos en 1932

Ser salvadoreño es ser medio muerto
eso que se mueve
es la mitad de la vida que nos dejaron

Y como todos somos medio muertos
los asesinos presumen no solamente de estar totalmente
vivos
sino también de ser inmortales

Pero ellos también están medio muertos
y sólo vivos a medias

Unámonos medio muertos que somos la patria
para hijos suyos podernos llamar
en nombre de los asesinados
unámonos contra los asesinos de todos
contra los asesinos de los muertos y los mediomuertos

Todos juntos
tenemos más muerte que aquellos
pero todos juntos
tenemos más vida que ellos

La todapoderosa unión de nuestras medias vidas
de las medias vidas de todos los que nacimos medio
muertos
en 1932.

IV. Vox Populi

“EN 1932 no se torturó a nadie. ¿A qué horas, señor? Ya sólo con fusilar aquellas tanatadas de gente teníamos más trabajo del que podíamos atender son seriedad. Por eso no me extraña que haya sobrevivientes de entre los fusilados. Se conoce el caso de don Miguel Mármol, pero debe haber otros por ahí, que no hablan por el miedo de que se los vuelvan a tronar otra vez en la menor oportunidad.”

“Nadie comía carne de cerdo. En primer lugar porque de seguro esos animales se habían encargado, junto a los zopilotes y los insectos, de devorar los cadáveres de los campesinos que habían caído entre los matorrales y en segundo lugar porque más de alguna persona aseguró que vendedores inescrupuloso habían llegado a la vender carne humana en las zonas de occidente especialmente azotadas por el hambre, haciéndola pasar por carne de cerdo.”

“Las Guardias Cívicas tenían carta libre para matar a cualquiera. Las autoridades judiciales y militares, por el contrario, estimulaban a los miembros de tales cuerpos para que hicieran los menos prisioneros posibles y de una vez fueran haciendo justicia directa, a tiro limpio. Los grupos de la Guardia Cívica competían entre sí para ver quién podía matar o localizar más comunistas en un día. Estas Guardias actuaron y mataron gentes aun en lugares donde nunca hubo actividad comunista ni comunistas.”

“Desde varios púlpitos de San Salvador los sacerdotes absolvieron previamente cualquier pecado que por exceso pudieran cometer los miembros de las Guardias Cívicas en el desempeño de sus labores anticomunistas.”

“¿Que no se torturó? Eso es falso. Se torturaba diaria y constantemente. Toda persona que era capturada era muerta después de horribles palizas, macheteadas, sacaduras de ojos, colgaduras. La Guardia Nacional mató a muchas personas a culatazo limpio, el ejército se distinguió en el uso de la bayoneta. Cuando se capturaba a un campesino que hubiera hecho resistencia se le cogía entre cuatro por brazos y piernas, se le lanzaba al aire y se le enganchaba en la caída con las bayonetas. La única garantía de nos ser torturado era ser muerto desde lejos.”

“En todos los hospitales había orden de avisar a la Guardia o a la Policía sobre los heridos que llegaran a pedir curación. Así se capturó y se mató a muchos que habían sobrevivido a los ametrallamientos en las zonas rurales.”

“En Izalco se llevó a los niños de las escuelas primarias a presenciar el ahorcamiento del líder indígena Feliciano Ama.”
“Un destacamento de la Guardia en San Salvador allanó un conocido prostíbulo y venta de aguardiente. Con la amenaza de que si no aceptaban complacerlos, las acusarían de comunistas y las matarían, obligaron a las prostitutas a participar en una orgía que duró una semana, hasta que se agotaron las existencias de licor. Una de las prostitutas fue muerta a golpes por los Guardias Cívicos en medio de la borrachera.”

“Dice don Miguel Mármol que, en Armenia, un general de apellido Pinto mató personalmente a más de setecientos campesinos que habían sido capturados por el ejército. Los soldados obligaron a los presos a abrir sus fosas y luego venía el general y los mataba con su pistola.”

“De acuerdo con la población de entonces, en enero de 1932 hubo en El Salvador más de un muerto y medio por kilómetro cuadrado.”

“Entre los fusilamientos efectuados con lujo de publicidad en Izalco, causó gran dolor el de el campesino pobre Francisco Sánchez, conocido en la población y entre los indios como Chico Sánchez, quien se había afiliado al comunismo y que precisamente por el cariño de que gozaba había sido seguido por mucha gente hacia las filas del Partido Comunista, los sindicatos campesinos y el Socorro Rojo Internacional. En publicaciones anticomunistas centroamericanas han circulado una serie de fotografías del fusilamiento de Chico Sánchez. En ellas se ve al dirigente campesino posando entre el Coronel Juan Ortiz y el cura que le ofreció los 'auxilios cristianos,'o bien arrodillado frente a este mismo cura en los momentos de hacer su confesión católica. La foto final de la serie muestra a Sánchez muerto, con la boca y los ojos abiertos, mirando hacia el infinito, mientras el volcán de Izalco comenzaba un violento ciclo eruptivo. Un poeta de la época, izquierdista que con el correr de los años se convirtió en un furibundo derechista, pudo entonces captar en unos versos defectuosos pero muy sentidos, lo que pensaba el pueblo de la figura de Francisco Chico Sánchez:

Francisco Sánchez , Francisco,
indio de mirar lejano,
la dura cara de risco
y el corazón franciscano...”

“La pistola 45 comenzó a ser muy apreciada en el ejército de El Salvador durante los acontecimientos del 32. A partir de entonces se convirtió en el arma personal por excelencia de los oficiales en campaña. Es que fue sin duda notable cómo las balas de fusil, digamos 30.06, e inclusive las ráfagas de ametralladora pesada de este calibre, eran incapaces de contener a los campesinos que cargaban contra la tropa machete pelado.
Los enardecidos comunistas terminaban por morirse, pero alcanzaban a llegar hasta el nido de ametralladoras y en ocasiones hasta herían a los soldados del ejército. El impacto de la bala 45, que, como se sabe, es un golpe de 500 libras en una superficie de 11 milímetros de diámetro, paralizaba inmediatamente en el mismo lugar a quienes lo recibían. Parece que ello se debe al shock o algo por el estilo.
Lo cierto es que ningún oficial portador de la pistola .45 tuvo la menor dificultad durante los hechos de la guerra de aquel año. Igual experiencia habían tenido las fuerzas norteamericanas invasoras de las Filipinas.”

SOBRE ANASTASIO AQUINO, PADRE DE LA PATRIA
(documentos)

I. Los decretos de Tepetitán

Decreto A

“ANASTASIO AQUINO, COMANDANTE General de las Armas Liberadoras de Santiago Nonualco, en este día ha acordado imponer las penas a los delitos que se cometan y son las siguientes:

1. El que matare, pagará una vida con otra.
2. El que hiera, se le cortará la mano.
3. El que atropellare a las autoridades civiles y jefes militares, serán castigados conforme a las leyes.
4. Los que atropellaren a las mujeres casadas o recogidas serán castigados conforme a las leyes.
5. El que robare, tendrá la pena de cortarle la mano, por la primera vez.
6. Los que anduvieren de las nueve de la noche en adelante, se expondrán al peligro de muerte; y si se salvaren, a pagar su infracción con un año de obras públicas.
7. Los que fabriquen licores, sufrirán multa de cinco pesos por primera vez y por segunda vez la de diez.

Dado en Tepetitán, el 16 de febrero de 1833.”

Decreto B

“Yo, Anastasio Aquino, Comandante General de las Armas Liberadoras de Santiago Nonualco, en este día he acordado lo siguiente:

“Queden libres de obligación de pagar todos los deudores que se encontraren en el territorio en que hace sentir su fuerza mi gobierno. El que intentare cobrar deudas contraídas antes de lo acordado, sufrirá diez años de prisión, que pagará en obras públicas.

Dado en Tepetitán en la noche del 16 de febrero de 1833.”

Filiación

Anastasio Indio Registrada por Casamto.

“En Santiago Nonualco a diez y seis de abril de mil
setecientos noventa y dos. Yo el cura propio le
hize los exorcismos, puse óleo, bautizé solemnemente
y puse chrisma a Anastasio Aquino Mártir que nasió
a quinse de dho, hijo Igmo de Thomas de Aquino y
María de San Carlos, Indios. Fue padrino Juliám Cisneros
a quien advertí el parentezco y obligación que contrajo; y
porque conste lo firmé.

Anto. Rosa de Aguado.”

Pag. 117 de tomo 13 de libros parroquiales de Santiago nonualco, de 1789 a 1794.

“De estatura alta; de buen grosor y con músculos muy
desarrollados: pómulos salientes; nariz achatada, pelo liso,
que bien puede ser negro; color de cútiz, parduzco o cobrizo.”

III. El poema de sus hechos.

Nació lejos de Dios padre bien a la izquierda
sembró maíz y maceró la hoja añilera
sobrevivió bajo el sol a plena sed y plena hambre
se refugió en el amor cuando aún era un niño

Después se levantó contra el Gobierno de los blancos
de los ladrones de la tierra
contra la elevación de los impuestos
que era nada más que otra condena a muerte
y contra la caza de hombres para el ganado de la guerra
el Ejército de las guerras de los blancos

Para comenzar a pelear inventó la emboscada
“cien arriba y cien abajo”
y con lanzas de hüiscoyol y cañones de madera de canoa
derrumbó todos los siglos de tradición militar española

Su punto débil fue la falta de información
porque no supo nunca que había ganado la guerra
que había hecho huir al Gobierno de la Capital
y que el poder político de la Nación
esperaba con las piernas abiertas a las tribus nonualcas

También fue muy malo que se le emborrachara toda la tropa
y sufriera su primer derrota
de manos de las mujeres del mercado de Zacatecoluca

Luego vinieron la traición y Las Leyes de la Historia
y la potencia del enemigo
Fue el Espartaco de El Salvador
el Marulanda y el Yon Sosa y el Patricio Lumumba
del siglo XIX en El Salvador.

IV. ¡Viva el rey de los nonualcos!

“Los ricos criollos [de San Vicente] se habían refugiado en la iglesia tratando de resguardar sus riquezas bajo el mando de Aquel que abominó delos potentados y consagró su vida a la pobreza y a la humanidad. Los indios no se atrevían a entrar, atacar el templo. Siglos de prédica opresora les había infundido un fanático temor frente a la divinidad de los blancos, frente a aquel Dios que podía fulminarlos si se decidían a atacar su morada. Parecía que la estrategia criolla daría resultado. Desde una torre de la iglesia, el cura lanzaba anatemas contra los ejércitos indios. Pero el valor del Tayte logró dominar el pánico y la iglesia fue tomada por las huestes nonualcas.IV.

Y allí, en esa iglesia de pueblo, Anastasio Aquino consuma su más formidable acto reolucionario, el de que lo consagra como líder, como precursor de los que muchos años después señalaría la religión como un opio que adormece los instintos de la libertad del hombre y los somete a la explotación de quienes —en nombre de Cristo— se alimenta con la sangre, el sudor y las lágrimas de los desheredados.

Para demostrar a los indios la falsedad de los castigos con que los amenazaba el cura, para que se convencieran de que ningún rayo celeste los abatiría por sacrilegio, Aquino trepó al camarín que resguardaba una ridícula imagen de San José y, derribándola, se ciño la corona y se cubrió con el manto de la estatua constituyéndose así, a los ojos de los indios, en el gran demoledor de la mentira católica, en redentor auténtico de la raza oprimida, en verdadero apóstol de aquel que dijo 'Bienaventurados los humildes, porque ellos poseerán la tierra'.”